El récord histórico del Inder que se traduce en desarrollo rural
Por primera vez, la totalidad de los recursos presupuestados por parte del Instituto de Desarrollo Rural, llegaron a quienes más lo requerían y no quedaron engavetados, como sucedía anteriormente.
Entre el 2012 y el 2022, el Inder dejó de utilizar más de 126 mil millones que quedaron en el superávit, es decir, que no se usaron, cuando las necesidades de los territorios rurales eran muchas y el desarrollo rural se estancaba.
El año anterior tuvimos la oportunidad de ver cómo llegaba la electricidad por primera vez en la comunidad de Ocochobi, en Buenos Aires de Puntarenas, además, a otras cinco comunidades de Limón, y más recientemente en Medio Queso de Los Chiles.
También vimos cómo la vida cambiaba para mujeres emprendedoras de Tilarán y San Ramón con la entrega de máquinas industriales de costura. Fuimos testigos de cómo las mejoras en la infraestructura deportiva en Limón, Matina, Siquirres y Pococí fueron clave para el éxito de los juegos deportivos.
Estos son apenas unos pocos de los muchos ejemplos de cómo se invierten los impuestos de los costarricenses. Y en especial el año anterior, en el que el Instituto de Desarrollo Rural, Inder, logró un récord histórico: ¡Llegar al 100% de ejecución presupuestaria!
En el pasado, el Inder registraba un promedio de ejecuciones presupuestarias de alrededor del 70% y el 75%. Fue en los tres últimos años que se alcanzaron los mejores resultados. De esta forma, se pasó de un 67% en el 2022, a un 91% en el 2023 y para el 2024 se registró un 97%. Ya para este 2025 logramos el récord de la totalidad de los recursos invertidos.
Fueron más de ₡26 mil 88 millones de colones que impactaron positivamente la vida de 189 mil 861 familias rurales de toda Costa Rica. Pero más que una cifra, este resultado representa una forma de entender la gestión pública, basada en la planificación responsable, el trabajo técnico riguroso y el compromiso con los territorios rurales del país.
Ejecutar el presupuesto significa que los recursos públicos se transformaron en acciones concretas como infraestructura comunal concluida, caminos rurales mejorados, apoyo a proyectos productivos, servicios más oportunos y presencia institucional efectiva en los territorios. En otras palabras, significa que el presupuesto dejó de ser una cifra en el papel para convertirse en desarrollo y oportunidades para miles de familias rurales.
En un contexto nacional donde la ciudadanía demanda mayor eficiencia y mejores resultados del Estado, demostrar que es posible ejecutar bien y a tiempo es una señal positiva. Desde el Inder creemos que el desarrollo rural requiere algo más que buenas intenciones.
Ejecutar con responsabilidad es, en última instancia, una forma concreta de honrar la confianza ciudadana y de demostrar que la gestión pública, cuando se hace bien, sí puede ser una herramienta efectiva para el desarrollo del país.
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