Educar: un derecho fundamental que nos compromete a todos
Con el inicio de un nuevo año lectivo, el país vuelve a escuchar el sonido de los timbres escolares y el bullicio esperanzador de miles de estudiantes que regresan a las aulas. No es un hecho menor. Cada comienzo escolar representa una nueva oportunidad para formar personas, fortalecer valores y construir el futuro de la nación. En Costa Rica siempre ha sido la educación motivo de esperanza.
Sin embargo, la educación no es un privilegio ni una concesión del Estado; es un derecho humano fundamental. Así lo consagra la Declaración Universal de los Derechos Humanos y así lo reafirma nuestra Constitución Política. Pero más allá del marco jurídico, educar es un acto profundamente humano, es transmitir conocimientos, sí, pero también se trata de cultivar conciencia, pensamiento crítico, responsabilidad social y, sobre todo, valores, de los cuales tanto necesitamos hoy.
Este nuevo curso lectivo llega cargado de retos. Persisten brechas en infraestructura, desigualdades tecnológicas, rezagos en lectoescritura y matemáticas, solo por citar algunos ejemplos, así como desafíos en convivencia y salud mental. A ello se suma la urgente necesidad de fortalecer la autoridad pedagógica del docente y el compromiso de las familias en el proceso formativo. La educación no puede recaer exclusivamente sobre los hombros del sistema educativo; es una tarea compartida de toda la sociedad.
Hoy más que nunca necesitamos comprender que educar no es solo preparar para el mercado laboral, sino formar ciudadanos íntegros, capaces de discernir, dialogar y aportar al bien común. Una educación reducida únicamente a competencias técnicas empobrece; una educación que integra valores, identidad y sentido trascendente ennoblece y transforma, es una inversión a futuro.
El inicio del año lectivo debe ser también un momento de examen colectivo. ¿Estamos invirtiendo lo suficiente y de manera eficaz? ¿Estamos priorizando la calidad sobre la burocracia? ¿Estamos escuchando a los docentes y a los estudiantes? El derecho a la educación no se garantiza solo con abrir las puertas de un recinto educativo; se cumple cuando cada estudiante recibe formación pertinente, digna y de calidad.
Que este nuevo año sea ocasión para renovar el compromiso de autoridades, educadores, padres de familia y estudiantes. Cuando un país educa bien, siembra justicia, desarrollo y esperanza. Cuando se descuida la educación, compromete su propio futuro.
Educar es un derecho. Pero también es una gran responsabilidad moral que nos involucra a todos.
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