Reducción de gastos públicos

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Reducción de gastos públicos
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Muchas personas que han participado en el debate público sobre el déficit fiscal han sostenido que el gasto no es el problema. Sostienen que la salida es aumentar los ingresos. Mejorar la recaudación, eliminar portillos al pago de impuestos, suprimir deducibles que se consideran inapropiados, eliminar exoneraciones y perseguir los delitos tributarios es parte de la salida, pero no es la totalidad de la solución.

Costa Rica recauda impuestos por el 45% de su presupuesto nacional. Es claro que existe un exceso inaudito de gasto. Ninguna economía sobrevive gastando dos por cada uno de ingresos. Costa Rica financia con préstamos el 55% del presupuesto de los poderes del estado y eso a mi juicio es un desborde inaceptable.

 El problema central de la administración pública es complejo y no se reduce al volumen del gasto sino a la calidad del gasto público. Desperdicios, duplicaciones de competencias, transferencias que resultarían ideales para construir un sector educativo, municipal y generar servicios en las cerca de 330 instituciones autónomas pareciera muy deseable. Hay muchas cosas deseables en la vida pero que no son posibles.

El presupuesto nacional dedica el 42% de sus recursos al servicio de las deudas. El monto de los recursos tributarios recaudados llega al 45% del presupuesto. Entre el servicio de la deuda y la recaudación tributaria solo queda un 3% para atender el resto sin usar deudas.

No se gasta cuando no hay recursos. Nadie puede justificar las duplicaciones de competencias y la existencia de instituciones y autonomías que generan un alto costo y no contribuyen de manera sensible a la producción nacional. En el tiempo y con la evolución del país muchas instituciones han quedado rezagadas obsoletas y resultan perjudiciales para todos.

¿Cuándo veremos la unificación de los regímenes de pensiones otorgadas por el estado dentro del seguro de invalidez vejez y muerte? ¿Cuándo veremos un esfuerzo de revisión de costos, empleo y generación positiva de las instituciones creadas para cerrar algunas y ampliar otras?

¿Cuándo veremos al estado gastar en lo que debe y quieren los costarricenses y no gastar en lo que no debe ni quieren los habitantes del país? ¿Por qué desperdiciar en servicios innecesarios y duplicación de competencias y sacrificar la inversión que empuja el desarrollo?

Soluciones definitivas y serias deben de adoptarse y pronto. Posponer soluciones agrava los problemas y profundiza el dolor social. El viejo juego de dejar que otros asuman el costo político de las soluciones serias y definitivas debe de concluir. Ya es suficiente. ¡Basta!

Debemos recordar de manera permanente que de la elección de autoridades dependen las soluciones. La elección de 2022 es trascendental y debemos estar más que claros de sus consecuencias.

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