La pastilla del día antes.

Leyendo el decreto del Ministerio de Salud para justificar la venta libre del medicamento popularmente conocido como “la pastilla del día después”, veo con profunda preocupación el grado de desconocimiento que, al respecto del tema, han demostrado las autoridades de Salud.

Según ellos, la única acción atribuible al medicamento para evitar el embarazo es el efecto espesante del moco cervical que altera el paso de los espermatozoides hacia el óvulo, y es por eso que debe tomarse lo más cerca posible de la relación sexual. Lo que me preocupa de esta temeraria afirmación es que con ella el jerarca de Salud  demuestra una ignorancia alarmante sobre este tema o, lo que sería peor, que nos oculte la verdad para reducir la oposición a ese medicamento e imponer su legitimación a golpe de tambor.

Desde que se sacó al mercado este medicamento, tanto las compañías farmacéuticas fabricantes, como las agencias gubernamentales y la comunidad científica en general señalan la existencia de tres efectos o mecanismos por los cuales se explica su acción farmacológica: 1. Efecto anovulatorio que inhibe o retrasa la ovulación 2. Efecto sobre el moco cervical y la trompa uterina que altera el paso de los espermatozoides hasta el óvulo y 3. Efecto antiimplantatorio, que evita la anidación del embrión en el endometrio (efecto abortivo).

El problema es que no se sabe cuál será el efecto que se obtendrá en cada caso.

En Costa Rica el debate se ha dado en el marco de la situación de emergencia en casos de violación, pero ahora el Ministerio nos sorprende no sólo al aprobar la inscripción de este controvertido medicamento sin mayor discusión nacional, sino que además amplía sus indicaciones de uso más allá de los casos de violación a cualquier relación no planificada y, para colmo,  de venta libre sin receta médica.

Así, en Costa Rica sería más fácil para una niña o una adolescente comprar Levonorgestrel que un antibiótico. De manera que pasamos de un medicamento debatible y peligroso que no se inscribió en el país por muchos años debido a sus oscuras implicaciones, a considerarlo casi como tomarse un multivitamínico.

Aunque el Levonorgestrel se tome inmediatamente después de una violación, no tendría efecto sino hasta de 7 horas después, por asuntos farmacológicos de su inicio de acción después de ingerido, y los espermatozoides pueden localizarse en la trompa de Falopio tan rápido como 10 minutos después de la eyaculación. Esto haría totalmente extemporáneo y fútil el espesamiento del moco cervical. De manera que para que funcione un poco más cerca como lo promete el Ministerio, no sería suficiente tomarse la pastilla inmediatamente después de que se da la violación: habría que tomarla el día antes y aún así se quedaría corto.

Me preocupa que con acciones erráticas como ésta, tan distanciadas de la evidencia científica, el señor Ministro de Salud podría quedar como ignorante o mentiroso.

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