La Confederación Nacional de Asociaciones Solidaristas (CONASOL) y la Reforma Fiscal

Lejos de rehuir a nuestra responsabilidad en la discusión de la reforma fiscal en nuestro país, la Confederación Nacional de Asociaciones Solidaristas ha mostrado históricamente un alto nivel de responsabilidad y seguimiento a los asuntos en materia de la Hacienda Pública. 

En múltiples foros, hemos señalado que Costa Rica enfrenta un déficit fiscal estructural de sus finanzas públicas, que amenaza la estabilidad y sostenibilidad de nuestro desarrollo. Hemos indicado también, que esta precariedad financiera no es solo el resultado de una estructura tributaria injusta con mayor peso relativo en los impuestos indirectos sobre los directos, sino de otros componentes que deben atenderse de manera integral, tales como la administración tributaria y aduanera, el gasto público, -el combate a la evasión, la elusión y el contrabando-, así como, el financiamiento de la deuda pública a mediano y largo plazo.

No obstante lo anterior, hemos llegado a un punto en que el deterioro de la situación fiscal ha sido tal  y sus señales cada vez más evidentes, que han colocado al país en una trayectoria insostenible de la deuda pública con graves implicaciones en el cortísimo plazo que exige tomar acciones urgentes.  Las advertencias son tantas y de tan diversas fuentes que ya no podemos soslayar que su intención no es simplemente asustar con la “vaina vacía”.

En el caso de la propuesta del Gobierno contenida en la llamada Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, al igual que otras fuerzas sociales y políticas, compartimos el criterio de que dista mucho de ser la reforma integral que demandamos. Sin embargo y ante las implicaciones graves de no avanzar con un primer ajuste fiscal, optamos por una activa y responsable participación apoyando todas aquellas iniciativas, y no solo las que afectarían a los trabajadores solidaristas, que permitan corregir o minimizar el impacto de las propuestas incluidas en dicho proyecto sobre la distribución del ingreso.

Dada la crispación social y política por la que atraviesa el país, es urgente abrir una mesa de dialogo social pero no para empezar de cero, sino para que este mismo año y sobre la base del texto en discusión u otro acordado entre las diferentes partes se hagan los ajustes de forma integral, especialmente en el cumplimiento de dos principios orientadores fundamentales para el solidarismo: la equidad y la solidaridad.

El país no se merece que sigamos con egoísmos sectoriales, el entrabamiento mutuo, o el protagonismo dañino. Lo que está de por medio es el anulación de todos los logros que como sociedad hemos alcanzado. Este es el momento de demostrar nuestra vocación democrática. Es el momento de sumar y multiplicar no de dividir y restar.

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