En situaciones especiales, actitudes especiales

Un llamado a la coherencia.

Resulta extraño que el propósito principal de las instituciones nacionales sea detener la generación de empleo, la riqueza, el emprendimiento y por ende, el evitar un país próspero.

Así como lo escucha, a pesar del momento histórico que atravesamos, en dónde la información está a la orden de un clic, las autoridades de las instituciones, ministerios y municipalidades parecieran no poder valorar ni discernir quiénes enfrentan los verdaderos problemas para afrontar las altas cargas económicas en un momento en que la economía está en contracción.

Las entidades parecieran cerrar los ojos ante el esfuerzo que debe efectuar la empresa privada para solventar su gasto normal de funcionamiento como el pago de planillas, de servicios públicos estatales y municipales, entre otros.

Pero como si ya eso fuera poco, también los empresarios deben cumplir cada mes, cada trimestre y cada año con el pago de las cargas sociales y la serie de impuestos con que se les viene cargando, cada vez con mayor intensidad.

En estas circunstancias las autoridades no deben  amenazar con el cierre del negocio por un atraso en el pago de patentes, negar la posibilidad de contratar con el Estado porque se haya omitido el pago de un timbre de educación o porque no se haya logrado hacer el pago de impuestos a tiempo, porque los cobros no fueron suficientes.

Al contrario, teniendo la información histórica, las autoridades deben de estar en capacidad de entender la diferencia entre empresas responsables y empresas tramposas. No deben partir del hecho de que no se cumplió con las obligaciones por gusto.

La administración pública debe de cambiar esa actitud represiva y agresiva, pues ni al país ni a nadie le sirven empresas cerradas. Al contrario, al país le sirve que las empresas puedan trabajar sin que se les pongan trabas un día sí y el otro también.

En el momento que se le pidió al sector empresarial y al pueblo más sacrificio en el tema impositivo, dijimos sí, ahora es el momento de un sí del sector público, que entiendan, los funcionarios y las instituciones, que están para facilitar, no para entrabar, es hora de crecer nuevamente.

Señor Presidente Carlos Alvarado, sabemos bien que su intención e interés busca que Costa Rica sea un mejor país al terminar su gestión.

Sin embargo, don Carlos, es muy importante para que ese objetivo se logre, entender que su Gobierno está en la obligación de generar de manera inmediata, ese cambio de actitud en las instituciones encargadas de vigilar la hacienda pública. Y usted, con su liderazgo, es el llamado a encabezar el cambio.

Fuimos tolerantes, las diferentes representaciones en La Asamblea Legislativa aprobaron lo que se necesitaba, ahora necesitamos la aprobación de menos maltrato.

Señor Presidente, desde el sector productivo, este es un llamado urgente y vehemente. La historia está para escribirse.

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