Una noche a finales del verano

Panorama Digital
Una noche a finales del verano
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Una noche de encanto, la cual quisiera compartir con todos los costarricenses, una noche cálida, con chispeantes y alegres luciérnagas, luna brillante que se asoma entre nubes y estrellas que contrastan en un cielo de azul intenso, donde el cosmos serpenteante refleja la grandeza de Dios.

La suave brisa dispersa el aroma y sonidos de la noche, la soledad se convierte en paz, reflexión y reposo, las siluetas de los árboles dibujan senderos salpicados de plata que, se pierden en las lejanas penumbras de la oscuridad, cual si fueran caminos dispuestos a cumplir  destinos; oscuridad que lejos de ser misteriosa, se torna placida para descansar la vista, la mente y las angustias.

Los sonidos del silencio en esta noche no existen, lejos de escuchar silencio, se escucha el susurro del viento que peina las hojas, al mecer las ramas.  Se escucha la quietud del espíritu, el diálogo interno de la conciencia que, disfruta de un presente, recuerda con nostalgia tiempos idos y enfrenta un futuro con fe, optimismo y la certeza de que lo mejor está por vivirse.

Una noche a finales del verano, una noche sin nubes negras de tormenta, una noche para vivirla con amor a la vida, amor y servicio al prójimo, una noche al inicio del invierno que todo Costa Rica anhela vivir, confiada en sus nuevos gobernantes, confiada en un pueblo dispuesto a trabajar en equipo, por superar los retos y procurar un futuro mejor para todas y todos, una Costa Rica confiada en las capacidades, los buenos sentimientos y la honorabilidad de un pueblo noble que aún cree en los valores, en el trabajo tenas y la solidaridad.

Una noche para abrazar las dificultades y decirles; ustedes no vencerán el deseo de los costarricenses por ser felices, una noche para volar sobre los obstáculos y decirles adiós, porque el éxito de toda una nación espera, una noche para olvidar los rencores y perdonar incluso a nosotros mismos, para caminar sin cargas y mirar de frente a nuestros semejantes con amor y dignidad.

Soñar en esta noche es permitido; soñar en la posibilidad de unir criterios, conciencias y voluntades en beneficio del bien común, soñar en la justicia que implica un verdadero aporte individual de cada costarricense, según sus posibilidades para sostener nuestra amada patria, soñar en la equidad de oportunidades, oportunidades de estudio, de trabajo y de salud.

Una noche de encanto es, recordar que el amor es el camino que soluciona  los grandes problemas de la humanidad.

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