Trabajemos juntos

La crisis económica durante esta pandemia evidencia las grietas que tenemos en nuestra sociedad. Entonces no era que antes del COVID-19 todo estaba bien, por el contrario, la desigualdad de clases, el desempleo, el déficit fiscal estaban a la orden del día.

Sin embargo, expertos en la materia señalan que nos movemos peligrosamente a una crisis sin precedentes. Está en juego la justicia social, las garantías que fueron forjadas hace más de setenta años y, si no ponemos de nuestra parte, la paz de la que nos enorgullecemos tener como nación, también podría estar en peligro.

Cuando se habla de reajustes en el presupuesto nacional, de posibles préstamos con entidades internacionales, de recorte de gastos y hasta de reducciones salariales, debemos prestar la mayor atención. Si bien es urgente tomar decisiones, esta urgencia no debe hacer que el país tome decisiones aceleradas, sin razonamiento o incluso sin discusión. Como lo he dicho en otros momentos, necesitamos dejar atrás cualquier signo de politiquería, cualquier ambición particular; todos los sectores debemos poner el bien común de primero, para poder avanzar en las medidas que se tienen que tomar en beneficio de todos.

Hay que aportar desde todos los sectores. Y, atención, el gobierno es el primero que habrá de dar ejemplo en recorte y austeridad.

Tampoco es momento de polarizar, no es momento de dividir. Todos estamos en el mismo barco; el acuerdo de todos los sectores debe consolidar un verdadero proyecto nacional.

Debe existir cero tolerancia a la corrupción, tiene que haber transparencia absoluta, ahora más que nunca, de parte de quienes nos gobiernan, de aquellos que hacen las leyes y de quienes las ejecutan.

Costa Rica debe trabajar en consolidar su paz social. Esto no es un falso ideal o un recuerdo del pasado. Esta es la hora, en momentos de incertidumbre por causa de la pandemia, cuando se requieren liderazgos positivos que enrumben los acuerdos nacionales para bien de todos, no sólo de unos pocos.

Los más pobres son los que más sufren, por eso, la solidaridad debe prevalecer en estas decisiones que se tomen. Trabajemos juntos. En el pasado, Costa Rica se caracterizó, en momentos de dificultad, por la unión de los distintos sectores.

Hoy más que nunca, es hora de escuchar, no de imponer; es hora de conceder, no de quitar; es momento de reconciliación, no de abrir heridas. Que la pandemia no sea ocasión para ensanchar más las brechas sociales; por el contrario, que podamos caminar como una sola Costa Rica, dígase unidos, para garantizar el bienestar de todos.

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