Tilly Norwood

Panorama Digital
Panorama Digital
Tilly Norwood
Cargando
/

¿Y si le dijéramos que la nueva actriz revelación… no existe? ¿Que su rostro, su voz, su historia, todo fue creado por una computadora?  Su nombre es Tilly Norwood y ya está dando de qué hablar en todo el mundo.

Tilly fue creada por un estudio británico a base de inteligencia artificial. No nació, no fue a la escuela de teatro, no tiene biografía real… pero sí tiene una carrera. Su primera aparición fue en un sketch de comedia llamado AI Commissioner, junto a otros personajes generados también por inteligencia artificial. En redes sociales ya tiene miles de seguidores, un tono de voz cálido, gestos expresivos y una personalidad convincente. Pero detrás de su encanto digital, se esconde una gran polémica.

¿Estamos ante el futuro del cine o ante el fin del trabajo humano en la actuación? Esa es la pregunta que muchos se hacen en Hollywood y en el resto del mundo.

Los estudios aseguran que una actriz virtual como Tilly permite reducir los costos de producción hasta en un 90 %. No se enferma, no envejece, no necesita camerino ni sindicato. Pero los actores de carne y hueso temen que este tipo de proyectos los deje sin empleo.

Además, hay un debate ético profundo: ¿con qué materiales se “entrena” a una actriz de inteligencia artificial? Es decir, ¿qué imágenes, voces o gestos humanos se usaron para darle vida? Algunos sindicatos denuncian que estos sistemas aprenden imitando a intérpretes reales, sin pedirles permiso ni pagarles por ello.

Y está también la pregunta artística: ¿puede una máquina actuar de verdad? Porque la actuación es emoción, vivencia, improvisación… y eso, por ahora, no se puede programar.

Nosotros le preguntamos su opinión a nuestro compañero y reconocido actor, Gustavo Rojas Antillón.

INSERCION

Tilly Norwood, con su sonrisa digital y su talento sintético, nos obliga a pensar en el límite entre lo humano y lo artificial. No se trata solo de una actriz virtual; se trata de cómo la inteligencia artificial está transformando el arte, el trabajo y hasta la idea misma de lo que significa “ser real”.

Quizás Tilly sea el primer paso hacia una nueva era… o una advertencia de lo que podríamos perder si dejamos que los algoritmos tomen el escenario.

Los comentarios están cerrados.