Solidaridad y esperanza

Este mes Patrio celebramos nuestra independencia no con faroles o desfiles en las calles; sino desde nuestros hogares; sin embargo, aunque estemos en una difícil época, que esto no empañe celebrar con alegría que seguimos gozando de un país donde todavía vivimos en paz y se nos presentan muchas oportunidades para hacer grande a nuestra Patria.

Por eso resulta muy pertinente el lema de este año propuesto por el Ministerio de Educación Pública para celebrar los 199 años de vida independiente, el cual es: Patria, solidaridad y esperanza. Porque indudablemente si deseamos apoyar a nuestro país para salir triunfantes de esta compleja situación que hoy enfrentamos, ese apoyo debe estar cargado de solidaridad y esperanza.

Ser solidarios con nuestro país significa unirnos entendiendo que los demás necesitan de nuestra ayuda; que necesitan nuestra comprensión. En esta época debemos ser solidarios, comprensivos, con nuestros familiares, con nuestros hijos o papás, porque para muchos también las clases virtuales, por ejemplo, han significado un desafío y un novedoso aprendizaje.

Necesitamos ser solidarios también con el cuerpo docente, comprendiendo que ahora tiene más responsabilidades y que sus trabajos se hacen, a veces, más estresantes. Además, debemos ser solidarios cumpliendo con cada una de las normas de seguridad impuestas y, muy especialmente, ser solidarios cumpliendo nuestras responsabilidades familiares, académicas o sociales. Recordemos que el ser solidario no solo es un asunto de amor al prójimo, sino, también, de amor propio.

También, que esta celebración patria esté cargada de esperanza. Esperanza en que, en algún momento, y ojalá muy pronto, volveremos a los centros educativos o laborales; que volveremos a compartir con profesores, amigos o compañeros; esperanza en que quienes hoy están desempleados volverán a tener un trabajo digno.

Esperanza de que el amor familiar, y el cariño y la ayuda de los profesores, les permitirán a los estudiantes terminar el ciclo lectivo con éxito; esperanza en renovar el valor de la amistad; esperanza en que, a pesar de las dificultades, seguiremos manteniendo el poder de la alegría; esperanza en que pronto el mundo estará mejor.

En fin, esperanza en que, cuando esta situación pase, ojalá regresemos todos, a nuestra vida cotidiana, valorando y agradeciendo, con mayor conciencia, lo mucho, las grandes bendiciones, que la vida nos estaba regalando, desde un abrazo, un beso, hasta el tener el privilegio de educarse o tener un trabajo.

No olvidemos que este es un tiempo para aprender, aprender no solo a ser mejores estudiantes, trabajadores, ciudadanos…, en fin, aprender a ser mejores personas. Es un tiempo para hacer de la esperanza y la solidaridad amorosos instrumentos para honrar a Costa Rica, para conmemorar nuestra independencia, protegiéndonos y apoyándonos responsablemente entre todos.

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