Situación financiera de la Cruz Roja Costarricense
La Benemérita Cruz Roja Costarricense, una de las instituciones humanitarias más reconocidas del país, arrancó el 2026 con una alerta financiera que ya golpea su operación. Según la propia institución el 2025 habría cerrado con un déficit aproximado de ₡1.400 millones, cifra sujeta a ajustes contables finales, pero suficientemente grande como para encender las alarmas sobre la sostenibilidad del servicio que se brinda en todo el territorio nacional.
Esta noticia no puede, jamás, tomarse a la ligera, recordemos que la Cruz Roja sostiene buena parte del soporte prehospitalario del país, lo que implica la atención en carretera, traslados urgentes, cobertura en actividades masivas, apoyo en desastres y emergencias en comunidades donde, muchas veces, es el recurso más rápido disponible.
De acuerdo con Randall Fallas Bonilla, gerente general de la Cruz Roja más de 60 comités auxiliares cerraron el año con números rojos, lo que incrementa el riesgo de recortes, debilitamiento de turnos y hasta cierres operativos en algunas zonas si no se corrige el rumbo financiero.
Don Randall Fallas nos comentó que la inseguridad que vive el país impacta directamente en las finanzas de la Cruz Roja, ya que sus atenciones han aumentado considerablemente, tanto en la atención de personas heridas producto de situación violentas, como en otra área que también nos debe preocupar mucho, los accidente en carretera.
Otro tema delicadísimo es el uso de recursos por llamadas falsas. Solo el año pasado se más de 3500 movilizaciones por llamadas falsas al 9-1-1, con un costo estimado de ₡160 millones.
En un país que se enorgullece de su sistema solidario, la discusión de fondo es clara: cómo garantizar un financiamiento estable para un servicio esencial, sin depender únicamente de esfuerzos locales, colectas o “parches” temporales.
La Cruz Roja no solo atiende emergencias: sostiene la tranquilidad de saber que, cuando ocurre un accidente, un infarto o una tragedia, alguien llega. Y si esa capacidad se reduce, lo que está en juego no es un presupuesto, sino la vida de una persona.
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