Salvemos a Costa Rica

“Un Gobierno que emplea la fuerza para imponer su dominio enseña a los oprimidos a usar la fuerza para oponerse a él”. Esto lo dijo el Premio Nobel de la Paz, Nelson Mandela.

Mucho podemos aprender de estas palabras que nos enseñan que la ruta para salvar a nuestra nación no está en el enfrentamiento, no está en una guerra en las calles. La ruta para salvar a nuestra nación está en la mirada firme de la justicia y la paz social.

Sabemos que los niveles de desigualdad, de pobreza, de falta de acceso a vivienda, de ausencia de empleo y oportunidades dignas para salir adelante, golpean a una gran mayoría de nuestra población.

Un modelo económico de más de treinta años, y ya desgastado, ha provocado que nuestra sociedad no dé más, ha hecho explotar el enojo en muchos de nuestros hermanos. El pueblo clama por justicia y por transparencia en la función pública. Cada cuatro años, salimos a votar con la ilusión de un mejor futuro, depositamos nuestra confianza en el sistema democrático, y también ponemos esa confianza en los gobernantes que, una vez elegidos, juran defender la Constitución y los intereses de nuestra Patria.

La fuerza de un gobierno debe estar en el servicio efectivo y creíble que brinda al país. Nuestra sociedad, por muchas décadas, ha aceptado que quienes nos gobiernan toman las decisiones que marcan el rumbo de Costa Rica. Y hay instancias para generar una sana discusión con el fin de buscar el bienestar de todos.

Sin embargo, cuando se ven medidas injustas, cuando la clase más vulnerable deja de tener esperanza, y se dan luchas y movimientos sociales, es cuando llega la polarización del país, y esto, a nadie le conviene.

No podemos renunciar a Costa Rica. No podemos renunciar a la ruta democrática y del diálogo. Todos nos cobijamos bajo la única bandera de nuestra nación.

La pandemia ya nos ha golpeado mucho durante este año 2020, pero desnudó y dejó a la luz del día enormes necesidades que por muchísimos años no se han atendido.

Hago un llamado respetuoso al gobierno, a sus autoridades, y a los distintos poderes de la República, que tienen la toma de decisiones que marcará la ruta de los próximos años de Costa Rica: tomen estas decisiones de frente al pueblo y escúchenlo. Dios les ilumine.

A quienes se han manifestado en las calles les pido que agoten la vía del diálogo, que eviten la violencia con acciones que pueden poner en riesgo sus vidas y las de otros hermanos. Al gobierno le pido que no use la fuerza en las calles.

¡Salvemos a Costa Rica!

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