Responsabilidad ciudadana y partidaria en los comicios

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Responsabilidad ciudadana y partidaria en los comicios
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Cuando los ciudadanos nos enfrentamos a los comicios para elegir a las autoridades que irán a la a Asamblea Legislativa y las que asumirán el Ejecutivo, debemos hacerlo con profunda seriedad y compromiso con la patria. La elección de autoridades en primera y/o en segunda vuelta, debe de ser motivo de reflexión solemne a la hora de escoger entre las alternativas, pensando en la solución a los problemas nacionales y entre destrezas y personalidades capaces de enfrentar dichas dificultades y de dar solución a las mismas.

La responsabilidad de los electores es inmensa ya que los derechos y oportunidades que disfrutan bajo nuestra constitución, nuestras leyes y el sistema electoral que rige deben de tener como contraparte justamente decencia, responsabilidad y cumplimiento.

Nuestras libertades fueron alcanzadas después de grandes luchas y prolongados procesos de perfeccionamiento institucional. Nuestras libertades y nuestras instituciones no cayeron del cielo ni fueron generadas de manera espontánea. Las hicimos lo mejor que pudimos los costarricenses, con un gran esfuerzo y aunque aún pueden seguirse perfeccionando, la mejor forma de reconocer esas luchas y sacrificios, hechos por quienes dieron sus vidas para cimentarlas, es participar comprometida y responsablemente y además estar vigilantes que los procesos sigan llevándose y acatándose rigurosamente.

Sobre los electores recae un enorme peso histórico y una responsabilidad cívica trascendental, cuando de escoger y elegir autoridades se trata. Ellos constituyen una cara invaluable de la moneda de los períodos electorales. La otra cara son partidos y candidatos.

Los candidatos son personas destacadas, buenos costarricenses, que los partidarios ofrecen como los capaces de ejercer liderazgo, para solventar los problemas y poseedores de la experiencia, la preparación y el buen criterio para llevar adelante las propuestas hechas a los electores.

En una elección se diferencian los partidos por sus propuestas. Por el enfoque de resolución de las dificultades del país. Los candidatos se diferencian por capacidades, destrezas y las percepciones que los electores reciben de ellos en este campo. Los partidos exponen cómo van a resolver los problemas y los entuertos vividos por la comunidad. Problemas y soluciones son los elementos diferenciadores entre partidos. Las destrezas, la experiencia, la preparación y el buen criterio el elemento central diferenciador entre las personas.

Los insultos no diferencian. Los insultos destruyen y degradan. Degradan a los candidatos descalificados, pero también a los electores que se educan en esta destructiva manera de conducirse.

Los insultos y descalificaciones degradan al país completo. Las descalificaciones y los señalamientos bajos destruyen la fe y la confianza en los electores sobre la institucionalidad del país. Los insultos degradan a los partidos ya que los hacen incurrir en bajezas, los hacen enlodarse al insultar y al descalificar.

Que esta segunda vuelta sea mucho más positiva, más constructiva de lo que ha sido hasta ahora.

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