Premios Ig Nobel 2026

Los premios Ig Nobel reconocen investigaciones que primero nos hacen reír y después nos ponen a pensar. Celebran la curiosidad y las preguntas científicas que, a primera vista, parecen una broma.

La edición de 2026 de los Ig Nobel se celebró el 3 de setiembre en Zúrich, Suiza, con investigaciones sorprendentes. Hoy le vamos a comentar algunas.

El premio de física distinguió a un equipo que buscó diseñar un urinario sin salpicaduras. Para resolver ese problema cotidiano utilizaron experimentos y ecuaciones. También hay ciencia detrás de lo que ocurre en un baño.

En química, premiaron el estudio de una sustancia que cierta especie de cucaracha produce para alimentar a sus crías. Sus proteínas tienen más energía que las proteínas de la leche de vaca.

Otro reconocimiento en los Ig Nobel fue para una investigación con calzoncillos de algodón enterrados. Al recuperarlos, los científicos observaron cuánto se habían descompuesto. Así evaluaron la actividad de los organismos del suelo. En medicina, reconocieron al japonés Tokuji Unno, ya fallecido, por estudiar cómo sonarse la nariz mediante el análisis del movimiento del aire.

En tecnología, Unos investigadores tomaron el diminuto tubo que usa un mosquito para extraer sangre y lo convirtieron en una herramienta para imprimir objetos. Lo conectaron a una impresora 3D, que funciona como una manga de repostería: deja salir material por una punta y lo va colocando hasta formar una figura. En este caso, el tubo del mosquito sirvió como esa punta. Al ser tan fino, permitió fabricar detalles extremadamente pequeños.

También premiaron un estudio sobre el olor de los hijos. Los padres calificaron como más agradable el de los bebés que el de los adolescentes. Los autores proponen que ese olor agradable ayuda a fortalecer el vínculo y estimula el cuidado durante la etapa de mayor dependencia. Es una posible explicación, no una causa demostrada por esa investigación.

Los premios Ig Nobel nos recuerdan que una pregunta extraña puede abrir una puerta al conocimiento. Lo que provoca una sonrisa también puede ayudarnos a comprender la naturaleza o resolver un problema.

Porque la ciencia necesita curiosidad, imaginación y personas dispuestas a preguntar por aquello que los demás dan por sentado. Incluso cuando parece un chiste.

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