¿Por qué los insultos son violencia?

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¿Por qué los insultos son violencia?
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Nuestra amada Costa Rica se ha convertido en una sociedad donde la comunicación con insultos, humillaciones y hasta con golpes, lamentablemte,  son el pan de cada día, desde el poder Ejecutivo, pasando por las redes sociales, los hogares, pareja, instituciones educativas, hasta las carreteras.

Tales interacciones muchas veces acaban con importantes lesiones físicas  y hasta muerte causando gran dolor a sus victimas y familiares; por lo tanto, es vital eliminarlo por completo. Así no es posible seguir conviviendo. Debemos rcupera nuestra otrora paz social.

La violencia verbal es una forma de agresión que utiliza las palabras para menospreciar, herir o ridiculizar a otras personas. Se puede manifestar de formas muy diferentes, ya sea para insultar, criticar, manipular o controlar, y  suele estar estrechamente relacionada con las emociones, pues quien la utiliza sabe perfectamente qué decir para que la víctima se sienta culpable.

El principal problema es que a veces esa violencia no es tan notoria, tales como la sexual o emcional, que a simple vista no deja huella y se puede disfrazar de maneras diferentes, a veces tan sutiles que pueden pasar completamente desapercibidas para las víctimas.

Sin embargo, el maltrato verbal va calando poco a poco y tiene serias consecuencias psicológicas. Pero, ¿de dónde provienen estos insultos? A menudo, la violencia verbal es un reflejo de la inseguridad del agresor. Cuando alguien se siente amenazado o inferior, puede recurrir a atacar a los demás como una forma de elevar su propia imagen.

Es como un niño que, al sentirse pequeño, busca hacer que otros se sientan aún más pequeños. Esta dinámica puede ser un ciclo que se perpetúa, donde el agresor fue, en su momento, víctima de la misma violencia.

Esas palabras que arden como el fuego en la boca, son una forma de agresión que afectan profundamente.

El impacto psicológico de los insultos no solo se está dirigiendo a la persona, sino que está atacando su esencia.

Las palabras pueden despojar a alguien de su autoestima, crear inseguridades y, en casos extremos, llevar a problemas de salud mental como la depresión y la ansiedad. Esta sensación de inutilidad puede convertirse en un ciclo vicioso, donde la víctima se siente atrapada en su propia mente.

Las palabras pueden ser más destructivas que un golpe, y eso es lo que a menudo olvidamos. Estas conductas implican abuso emocional  e intentos de asustar.

Por eso la próxima vez que hable procure hacerlo con calma y respeto especialmente en su familia.

Y de cara a las elecciones 2026 con más razón debe prevalecer el respeto y la paz por el bien de todos.

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