A Don Rigoberto Urbina Pinto, Presidente Honorario de la Cámara Nacional de Radiodifusión. CANARA, tuvimos el honor de tratarlo muy de cerca por más 40 años. Lo conocimos desarmando entuertos en debates públicos, siempre pensando en el mejor interés de Costa Rica, abriendo espacios para el necesario entendimiento, donde el único ganador fuese siempre Costa Rica.
Don Rigoberto, fue muy respetuoso de nuestro orden jurídico, de nuestra institucionalidad y de la investidura de sus actores y siempre consideró el dialogo como el medio para resolver los desacuerdos. Fue un campeón incansable en la batalla por el respeto de los derechos y dignidad de los otros, de nuestra democracia y la constitución política,
Participó directamente en muchos debates políticos siempre defendiendo los derechos de los costarricenses. Igualmente fue el gran defensor de la radiodifusión nacional, libre, abierta y gratuita, como medio idóneo para la difusión del pensamiento democrático y pluralista
Fueron muchos diálogos políticos, para que las empresas radiales y el sistema político nacional siguieran operando en armonía y complementariedad respetando la legalidad, logrando así patriotas acuerdos, aunque al principio, a algunos les costara aceptar sus válidas razones, al final, todos respetaban y apreciaban las argumentaciones sesudas y objetivas de don Rigoberto.
También con vehemencia y convicción enfrentó en diferentes momentos, en la defensa de nuestra herencia patria; en especial recordamos cuando con se unió a don Fernando Volio Jiménez, también fallecido, para frenar la intención de algunos políticos de turno de incorporar a nuestro país al Parlamento Centroamericano, PARLACEN; el tiempo ha demostrado con creces, la acertada posición de ambos ilustres costarricenses de oponerse a esa iniciativa. Gracias al esfuerzo de ambos, de don Fernando desde la Asamblea Legislativa y de don Rigoberto desde CANARA, a través del programa Panorama, se logró cambiar la opinión de un número importante de diputados, antes decididos a aprobar la incorporación de nuestro país a este ente regional.
La mano silenciosa de Rigoberto Urbina Pinto muy presente en muchas difíciles circunstancias pero nunca buscó reconocimiento personal pues no le interesaba, ni lo necesitaba, para don Rigoberto cumplir con Costa Rica era su mayor compromiso, gratificación y anhelo.
Es un acto de justicia honrar, desde este espacio, a este distinguido ciudadano y gran radiodifusor, que nos ha dejado y hemos despedido con gran pesar pero con mayor agradecimiento, por sus muchísimos años, defendiendo a la radiodifusión nacional que ha sido libre, abierta y gratuita; por lo tanto, basamento fundamental en la defensa de la libertad de todos los costarricenses, la democracia y de Costa Rica.
Paz a los restos de un costarricense ejemplar, cuyo nombre fue Rigoberto Urbina Pinto, siempre será recodado con gran agradecimiento por sus patrióticas luchas y por haber sido un gran radiodifusor costarricense, mejor persona y excepcional ciudadano.
Muchas gracias don Rigoberto.
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