No es enseñar a pedir pescado, sino enseñar a pescar

Panorama Digital
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No es enseñar a pedir pescado, sino enseñar a pescar
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El camino al infierno está plagado de buenas intenciones, pero aún se plaga todavía más cuando esas buenas intenciones no miden las consecuencias y la toma de decisiones se dan en un contexto de la grave crisis fiscal, en el medio de una pandemia y una de las mayores incertidumbres de los últimos tiempos.

Si la diputada Xiomara Rodríguez realmente desea ayudar a las familias numerosas que viven angustias económicas, hay que disminuir las trabas para que estas familias puedan empezar a formar empresitas, para así generar sus propios ingresos y no poner al Estado a darles el pescado, porque no es dar el pescado sino enseñar a las personas a pescar.

Esta diputada presentó un proyecto de ley con el número de expediente 21465, en el cual se pretende ayudar a numerosas familias, considerando como tales, a aquellas donde hay un padre y/o madre o ambos con más de tres hijos. Si bien el proyecto pareciera una solución al problema de la pobreza, en realidad no lo es y más bien caemos en lo mismo de siempre, donde la clase política dispone del dinero aportado por los contribuyentes, sin entender realmente el problema de fondo.

Una democracia fuerte tiene numerosas empresas medianas y pequeñas, así lo han demostrado por décadas los Estados Unidos, Alemania y Suiza. Entonces, si la señora diputada realmente quiere ayudar a las familias en pobreza, lo más conveniente y adecuado, sería presentar un proyecto de ley para eliminar las trabas a los emprendedores, porque las personas salen adelante pudiendo pescar y no esperando a que les den el pescado.

Es hora de cambiar la mentalidad clientelista, la cual obliga a las personas a pedir y esperar a que sea el Estado el que les dé las cosas, lo cual, al final de cuentas, lejos de ayudar y empoderar a las personas para que surjan, las estanca y hasta denigra.

Ya existen un sinfín de programas de ayuda social mal administrados y la prueba la tenemos con becados en las universidades públicas de familias pudientes, que no tendrían por qué recibir una beca, pues sus familias podrían pagarles los estudios pero no lo hacen y lo mismo pasó con el subsidio que el Estado dio a muchos durante la pandemia, el cual terminó siendo usado por algunos sinvergüenzas que no necesitaban de este dinero pero lo tomaron sin el más mínimo pudor, quitándoselo a quienes sí lo necesitaban de verdad.

Los expertos dicen que los Estados que sobrevivirán a la nueva era después de la pandemia, serán aquellos que no subsidien a las personas, sino que las lleven a trabajar, a emprender a producir riqueza. Este tipo de iniciativas como el proyecto de ley motivo de este comentario, además de no ser las más adecuadas, terminan siendo mal administradas y no cumplen con el objetivo primordial que debería tener todo estado democrático: Servir para que sus habitantes crezcan y se desarrollen a partir de su esfuerzo personal y apoyo estatal.

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