Los problemas no se arreglan tirándoles plata

Los problemas no se arreglan tirándoles plata. Sin embargo, esa ha sido la “estrategia económica” del Gobierno del Bicentenario—si es que se le puede llamar de esa manera al conjunto de “ocurrencias” con que se ha enfrentado el COVID-19.

El Gobierno del Bicentenario le ha tirado plata al problema del empleo. Como consecuencia de las fuertes medidas restrictivas impuestas para evitar el contagio, cientos de empresas han quebrado y cientos de miles de personas perdieron sus empleos o sufrieron recortes muy importantes en sus ingresos. En lugar de entrarle a los problemas de fondo, como la eliminación de todos los obstáculos que dificultan, encarecen o imposibilitan que los individuos y las empresas puedan trabajar y desarrollar actividades productivas en el país—lo que sería compatible con una política de – Libertad ParaTrabajar y libertad para producir—, el Gobierno prefirió tirarle plata al problema y se inventó un esquema para regalar plata que es, a todas luces, insuficiente -el monto de la ayuda no alcanza- e insostenible -por su enorme costo para un Estado quebrado no se puede extender en el tiempo-.

El Gobierno del Bicentenario quiere tirarle plata al problema de la viabilidad de las empresas. Muchas empresas dejaron de ser viables por el impacto de la pandemia y muchísimas más quebraron, o se encuentran a punto de quebrar, debido a las decisiones que tomó al Gobierno de encerrar a los potenciales consumidores y a los trabajadores en sus casas y a imponer restricciones a los horarios en que negocios de distinto tipo pueden operar.

En lugar de entrarle a los problemas de fondo, para mejorar, de manera sostenible, el entorno para hacer negocios, facilitar nuevas maneras de colaboración con base en el uso de tecnologías y favorecer el desarrollo y adquisición de capacidades que permitan competir con éxito bajo una “nueva realidad” pos-COVID-19, el Gobierno prefirió, nuevamente, inclinarse por alternativas para tirarle plata al problema y trabaja en el diseño de esquemas para abrirle la llave del crédito a empresas, independientemente de su viabilidad futura y de su capacidad de pago, y para financiar esta ocurrencia, que serviría para socializar pérdidas y privatizar ganancias, quiere imprimir cantidades masivas de dinero sin respaldo al Banco Central.

En otras palabras, ese esquema para regalar dinero a empresarios se financiaría con inflación. Los problemas no se arreglan tirándoles plata y menos tirándoles plata que no tenemos. Si nos endeudamos para tirarle plata a los problemas, estos se profundizan y se prolongan.

Si disparamos la inflación para tirarle plata a los problemas, condenaremos a la mayoría de los costarricenses a la pobreza, destruiremos lo que queda de la economía y, como sociedad, nos terminará de llevar el diablo.

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