La Integridad: un principio esencial

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La Integridad: un principio esencial
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Costa Rica se encuentra estremecida, con el corazón en un puño, como reza un viejo refrán por el impacto de las noticias relacionadas con casos de corrupción   un   día   sí y otro también, que lastimosamente se han vuelto cotidianas y que   dan cuenta que algo muy malo pasa en un sector de nuestra sociedad; se ha perdido el aprecio por los valores éticos y morales y debemos recuperarlo.

Un recorrido por las páginas en internet de la mayoría de las empresas del sector público de nuestro país, nos permite verificar la existencia de sendos códigos de ética y de conducta, de diversos conjuntos de valores y principios que rigen el actuar de los funcionarios de estas instituciones. 

Los arduos procesos para elaborar aprobar y divulgar estos códigos y principios que hoy se exhiben en los sitios de internet de nuestras instituciones públicas representan, sin duda alguna, un esfuerzo además del tiempo invertido; no obstante, los hechos actuales nos deben llamar a revisar y a reflexionar si realmente  todas estas declaraciones éticas se reflejan en  el diario vivir de todos los participantes.

Esos códigos de ética y declaraciones de principios y valores en general   coinciden en definiciones conceptuales, donde la ética es un elemento fundamental y los valores se presentan como referentes, que deben guiar todos los actos, y entre éstos se incluyen principalmente: El compromiso, el respeto, la comunicación, la solidaridad, la tolerancia, la equidad, la responsabilidad, la lealtad, la honestidad y la integridad.

No obstante, en la realidad ni la ética ni los principios ni los valores se pueden implementar por decreto.  Decía el escritor Miguel Angel Padilla que “La sombra de la honestidad es  la corrupción y que por lo tanto su autenticidad y nobleza, hay que verla sometida a pruebas que lo lleven al límite de su naturaleza -como las pruebas de resistencia de materiales o de calidad de los producto-. Solo entonces sabemos la pureza y calidad con que está hecho. Y, efectivamente, son las situaciones difíciles las que comprometen nuestra calidad humana, y es en ellas donde se forja nuestra honestidad, nuestro auténtico valor. El sentido de la honestidad se construye sobre los sólidos pilares de nuestros principios, pero se desenvuelve sobre lo que las situaciones de la vida nos presenta y, si bien la vida exige flexibilidad y adaptación, no podemos disfrazar la corrupción con adaptación a la realidad.”

Someter a prueba constantemente la integridad y la honestidad será quizá la mejor práctica a implementar en nuestra sociedad y recordar como lo dictó Jim Stovall que la “Integridad es hacer lo correcto, aunque nadie te esté mirando.”.

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