La cultura de la tolerancia al fracaso

Panorama Digital
La cultura de la tolerancia al fracaso
Loading
/

Una de las principales características de la cultura inglesa es la tolerancia al fracaso. Esta es una de las razones por las cuales el mundo inglés, hablo no solo del de Inglaterra sino de los países influenciados por los ingleses, así como, por los Estados Unidos de América, tienen una cultura donde a las personas se les permite fallar, siempre y cuando se levanten y de ahí surge también gran parte del éxito de esos países.

El problema de países como el nuestro, es que en la mayoría de las veces, el fracaso no es permitido y, quien fracasa, general e inexorablemente es hecho a un lado, es excluido de la sociedad, precisamente porque nuestra sociedad por la culpa excesiva y el juzgamiento severo hacia los demás, no permite a la gente poder cometer errores, y por esto las personas temen innovar, porque si fracasan, serán criticados y muchas veces hechos a un lado.

Si el país quiere salir adelante, debemos permitir a las personas intentar y hasta fracasar. Se aprende más de los errores que de los aciertos, pero en una sociedad donde el fracaso prácticamente no es permitido sino castigado, poca gente se atreverá a emprender, a expresar sus ideas libremente y a ser diferente a los demás.

En los Estados Unidos, por ejemplo, si una persona quiere buscar inversionistas para su negocio, curiosamente, lo primero que le preguntarán es cuántas empresas ha quebrado, porque con el dinero del inversionista no será la primera que quebrará.

En otras palabras, si no ha arriesgado y no ha perdido, esto genera una grave desconfianza para muchos inversionistas, lo cual evidencia que fracasar en el pasado es lo que da confianza para invertir en el presente. En nuestro país, por el contrario, el fracaso es mal visto y es motivo de chismes y habladurías, porque nuestra cultura de culpa no permite a las personas fallar para mejorar.

Los grandes empresarios del mundo, sin embargo, mencionan que el fracaso viene de la mano del éxito. Ray Dalio, un multimillonario con la quinta corporación más grande del mundo, menciona inclusive un ciclo de fracasos y éxitos, donde lo principal no es tanto el fracasar sino el levantarse y, en su empresa, él no sanciona el fracaso de los empleados, sino la falta de transparencia en ocultar sus errores. 

Lo perfecto es enemigo de lo bueno. Al igual que ocurre en la ciencia, llena de aciertos, pero sobre todo de muchos fracasos, si comenzamos a pensar con un pensamiento crítico y un enfoque científico, dejaremos de lado ciertos idealismos que no son acordes con la realidad, como, por ejemplo, esperar la perfección absoluta de los demás y comenzaremos a ser más tolerantes ante el fracaso.

Ese es el primer paso para poder encaminarnos rumbo al éxito, como individuos y como sociedad.

Los comentarios están cerrados.