¡Integrar sociedades, construir liderazgos!

Panorama Digital
¡Integrar sociedades, construir liderazgos!
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Una sociedad se construye sobre los esfuerzos colectivos, nunca se edifica esta sobre las ideas, voluntad y decisiones de una sola persona. Los contactos personales y las comunicaciones son por ende trascendentales en toda función de gobierno, en toda función organizacional y de dirección de una empresa, de una familia y claro está de un país.

Nunca debemos considerar las opiniones discrepantes como las manifestaciones de enemigos. Los adversarios pueden opinar diferente pero no son enemigos, son personas que sostienen puntos de vista diferentes a los nuestros. Las opiniones ajenas nos deben hacer reflexionar y puede que incluso nos hagan cambiar de opinión. Vivir en un sistema de democracia deliberante y efectiva no es esperar que no existan intercambios vivos de discrepancia de opiniones.

Democracia sin parlamento no es democracia y sin oposición el parlamento no existe. Las opiniones ajenas enriquecen las nuestras. Entre todos los costarricenses forjamos nuestra patria.

Los gobernantes deben de actuar como buenos padres de familia. En todos los hogares vivimos una diaria discusión sobre cosas grandes y pequeñas, y prevalecen tanto la razón como el sentido común, gracias a la madurez y la guía del buen padre y de la buena madre. Las discrepancias, los intercambios, las diferentes posiciones y puntos de vista son la fragua sobre la que se cimientan las sólidas decisiones que habrán de permanecer vigentes en el largo plazo.

Si una persona está convencida de sus razones, y de la conveniencia de su posición, cuanto le resta es persuadir, convencer y llegar a compromisos con sus detractores o adversarios coyunturales. ¿Para qué existen los partidos de oposición en una democracia? ¿Cómo canalizar las opiniones políticas de quienes son oposición al gobierno de turno? ¿No merecen respeto las personas que piensan diferente a nosotros? Los que piensan y dicen diferente son simplemente costarricenses que piensan distinto. ¿No hay derecho en democracia a sostener una opinión propia?

Cerrar comunicaciones y vías de intercambio entre los dirigentes y los grupos sociales no conduce más que al aislamiento, a la soledad, a la insignificancia, finalmente a la irrelevancia plena de los gobernantes. El fracaso político más frecuente entre los conductores de pueblos fue aislarse, fue romper y destruir comunicaciones y nexos para fracasar después atribuyendo culpas a otros. A triunfar, a conjugar esfuerzos, a formar corrientes de opinión, esa es la vía democrática. A vivir en democracia.

¡Prudencia! ¡Moderación! Siempre hay que medir lo dicho y las acciones emprendidas. Todas las acciones y las palabras dichas tienen y tendrán consecuencias por lo que la prudencia, la medida, la moderación y la oportunidad deben de ser centrales en todo mensaje, en todo escrito. Somos esclavos de nuestras palabras dichas y escritas.

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