Esperanza para el año 2022

Panorama Digital
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Esperanza para el año 2022
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Los últimos dos años han sido muy difíciles para toda la humanidad. Hemos aprendido grandes lecciones de vida, tras una pandemia ingrata que nos ha puesto de rodillas, para aceptar con humildad que la ambición, materialismo y la competencia voraz entre naciones no son los mejores valores ni conductas para convivir entre hermanos.  

Un panorama frío, oscuro envuelto en enfermedad, muerte, miedo y pobreza se apoderaron de todas las naciones del planeta; sin embargo, gracias a los mecanismos de ajuste y adaptación, propios de la condición humana, afloraron las defensas para enfrentar la adversidad, en busca de soluciones científicas tanto de salud, como económicas.

Nunca hemos perdido la esperanza. Hay que seguir adelante, llenando de luz y fuerza la vida interior y así poder transmitir esta anergía hacia nuestro exterior. Recordando que la esperanza es un estado de fe y ánimo optimista, basado en la expectativa de resultados favorables relacionados con eventos o circunstancias de la propia vida y el mundo en su conjunto.

La esperanza conlleva creatividad, capacidad de soñar e imaginación,  dado que es una habilidad universal que empleamos todo el tiempo.  Si pensamos positivamente, de manera constante, llegará la confianza   haciendo que las cosas sucesan favorablemente.

Como seres humanos estamos siempre atraídos hacia metas claramente imaginadas, de ahí la importancia de plantearse muchas, ya sean a inmediato, mediano o largo plazo. Además, hacer que las imágenes sean grandes, coloridas y nítidas. Ojalá con sonidos y sensaciones como la vida misma.

Tener esperanza con respecto al futuro implica pensar en el pasado con tranquilidad, concéntrese en cosas agradables. Mostrar gratitud, aprecio por las experiencias de vida, y cultivar el optimismo. Transmitir ánimo a los demás escuchando y apoyando. Cuidar la salud conscientemente para que los pensamientos estén siempre llenos de bondad.  

La esperanza no se demuestra mediante el sufrimiento o la penitencia. La verdadera esperanza es motivo de alegría, felicidad y bienestar.