Escuchar es una virtud

Decía Winston Churchill, gran líder durante la II Guerra Mundial, que nunca se debe desaprovechar una crisis.

El momento que vivimos impone que no desperdiciemos la oportunidad en politiquería, en dimes y diretes, en acusaciones de uno y otro lado o simplemente en no hacer nada. Menos aún, en dejar de lado las necesidades de algunos.

La crisis sin precedentes que enfrentamos nos obliga a trabajar más fuerte, a unir esfuerzos, a reunirnos en un auténtico diálogo nacional. Se impone que escuchemos a todos los sectores con el fin de aportar al bien común, al engrandecimiento de Costa Rica, para salir adelante.

Escuchar es una virtud. Y esta es todavía más necesaria en quienes nos gobiernan. Muchos sectores han sido afectados por la pandemia que nos aqueja. Muchos sectores claman una ruta clara, decisiones concretas, un rumbo que permita respirar en medio del escenario que vivimos.

No podremos salir adelante con solo unos cuantos. Se requiere el favor de todos los sectores; nadie puede sacar provecho de una circunstancia tan extraordinaria y lamentable como la que vivimos.

Desde hace un tiempo atrás, algunos grupos de población sienten que no se les escucha o que no se les responde. Se sienten marginados. Hace rato, es claro, que el clamor de los más pobres, de quienes no tienen oportunidades de trabajo, parece también que fue silenciado.

De nuevo, la solución no podrá venir solo de un sector. Se requiere del consenso, de que, en la ruta país que transitemos, caminemos todos juntos. No puede haber privilegios solo para unos. La justicia social que ha caracterizado a Costa Rica debe ser el norte que debemos buscar.

Debemos bajar el tono a la polarización. Es responsabilidad de quienes nos gobiernan atender el clamor de un pueblo que los eligió. Como hemos dicho siempre, tras las elecciones, no hay ganadores o perdedores, hay gobernantes para dirigir todo un país.

Hay situaciones que urgen de la atención inmediata de aquellos que tienen el poder para tomar decisiones. Como hemos reiterado, si ya antes de la pandemia, el país se sumía entre el desempleo, la pobreza y la desigualdad, en un modelo agotado de casi tres décadas, se presenta hoy la oportunidad para volver a fortalecer las raíces de una Costa Rica solidaria, de paz social, de garantías, de libertad y de mayor igualdad. Esta es una coyuntura más que propicia para fortalecer esos y otros valores que nos hacían soñar y nos llenaban de orgullo como un país sobresaliente en el gran concierto de naciones.

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