¿Entonces recoger café no?

Dicen que no hay mal que por bien no venga y a pesar de lo terrible que ha sido la pandemia, ha servido para tener que replantearnos muchas cosas. Muchos han perdido sus trabajos, pero tampoco quieren trabajar. Hay café por recoger, caña por zafrar, pero es más fácil quedarse esperando un trabajo de escritorio que ir a labrar la tierra.

En Costa Rica existe una terrible costumbre, esperar a que los demás hagan las cosas y que las cosas caigan del cielo. Cierto, El Creador es quien da el sustento, pero a Dios rogando y con el mazo dando. Recoger café podría ayudar a muchas familias costarricenses para obtener el sustento dignamente en una economía incierta afectada por una pandemia que no tenemos idea cuándo comenzará a disminuir, pero el Instituto Costarricense del Café ha dicho que los nacionales no quieren recogerlo entonces tienen que traer a extranjeros.

¿Bueno, en qué quedamos? Una gran cantidad de títulos universitarios provienen de centros educativos públicos y privados donde los títulos prácticamente se regalan, así que la calidad académica es pésima y las empresas necesitan profesionales de verdad en estos momentos más que nunca.

Para salir adelante después de la Segunda Guerra Mundial, se necesitó de mucho trabajo. Alemania pasó de ser la nación más endeudada, pagando reparaciones de guerra y además levantando su propia economía con trabajo de verdad: “Trabajo, trabajo y más trabajo”.

No es posible que haya que traer indígenas de Panamá para que recojan el café, porque los ticos no quieren. Ah, pero luego dicen que no hay trabajo, se burlan de los trabajos de los empacadores, desprecian a los conserjes, hacen mofa de los recolectores de basura y no pueden quebrarse una uña para ir a recoger café o piña.

Para que Costa Rica salga adelante se necesita de valentía, de emprendimiento, de personas que no tengan miedo de arrollarse las mangas y trabajar. Gracias a los agricultores que no se acomplejan por aquellos que los desprecian. Gracias a los conserjes que son invisibles pero que sin ellos nos ahogaríamos en la porquería. Gracias a los recolectores de basura y a los barrenderos por su labor.            

El trabajo, sin importar qué sea, dignifica,, pero cuando no se trabaja y se vende droga como justificante y aparte se serrucha el piso y se habla mal de los demás, la sociedad cae y con ella todos nosotros. Hay quienes venden droga porque dicen que no hay trabajo, pero no mueven un dedo para ir a labrar la tierra.

El Himno nacional dice: “Conquistaron tus hijos labriegos sencillos eterno prestigio, estima y honor”, no dice “conquistaron tus hijos vagos arrogantes eterna vergüenza, desprecio e indignidad”,

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