El siguiente es un pronunciamiento de la Cámara Nacional de Radiodifusión, CANARA.
Costa Rica habló en las urnas y cuando la ciudadanía se manifiesta, esa decisión se respeta. La mayoría del electorado optó por la continuidad del proyecto político que hoy gobierna el país; corresponde reconocer ese resultado como una expresión legítima de la voluntad popular. La democracia se fortalece cuando se respetan las reglas del juego y cuando quienes ganan y quienes no lo hacen entienden que el poder nace del voto.
Sin embargo, el respaldo en las urnas no debe interpretarse como un cheque en blanco. A partir del primero de mayo se abrirá un nuevo ciclo político que, aunque marcado por la continuidad, también exige ajustes, correcciones y madurez. La democracia costarricense es sólida precisamente porque se sostiene sobre instituciones fuertes, contrapesos claros y una cultura de respeto que ha tomado décadas construir.
El gobierno entrante debe reconocer el valor de esa institucionalidad que hoy lo legitima y que debe respetar, le guste o no le guste. La libertad de expresión y la libertad de prensa no son concesiones del poder: son derechos fundamentales. Fueron esos mismos espacios de libertad los que permitieron a la presidente electa exponer sus ideas, comunicar sus propuestas y disputar el apoyo ciudadano. Defenderlos no es un gesto de buena voluntad, es una obligación democrática.
La continuidad puede haber sido un factor decisivo para muchos votantes, pero eso no significa que deban repetirse los errores de quien hoy nos gobierna. Costa Rica necesita menos confrontación y más diálogo; menos descalificación y más escucha. El relacionamiento con los distintos sectores sociales, productivos, académicos y comunitarios debe basarse en el respeto y en la búsqueda de consensos, no en la lógica de amigos y adversarios.
Desde la Cámara Nacional de Radiodifusión reiteramos un principio que hemos defendido históricamente: la gestión del espectro radioeléctrico y la concesión de frecuencias deben regirse por criterios técnicos, legales y de interés público, nunca por afinidades políticas ni como mecanismo de premio o castigo. La libertad de prensa se protege también garantizando reglas claras, equitativas y transparentes para todos los actores.
Seguiremos señalando lo que consideremos justo, con independencia y responsabilidad. Y al mismo tiempo, mantenemos abierta la puerta al diálogo, porque Costa Rica se construye conversando, no imponiendo. El país necesita acuerdos, visión de largo plazo y respeto por los pilares democráticos que nos han distinguido ante el mundo.
Este fue un pronunciamiento de la Cámara Nacional de Radiodifusión, CANARA.
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