El Legado contra el autoritarismo de don Pepe

Panorama Digital
El Legado contra el autoritarismo de don Pepe
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Quienes tuvieron la oportunidad de conocer a José Figueres Ferrer, comentan que él no leía ningún libro que tuviera menos de 50 años, esto como una especie de filtro para determinar qué obras valían la pena y cuáles no.

Siguiendo esa idea, puede ser bueno en una época donde aprendices de caudillo levantan su voz tratando de lucirse con berrinches en plazas pública. «Cartas a un ciudadano”, es el libro en el que Figueres Ferrer desarrolla su pensamiento de forma llana y amena, buscando una conversaciónn con un costaricense promezio.

En una lectura de su libro nos muestra a un don Pepe comprometido con la democracia, pero sobre todo enemigo de cualquier autoritarismo. Para él, un funcionario debe ser electo de forma democrática, ya que solo de esta manera se garantiza el progreso de todos los ciudadanos hacia al mayor bienestar posible. Igual desarrolla Figueres Ferrer en sus cartas, que quienes se oponen a sus ideas, no son enemigos, y tienen derecho a someter sus pensamientos a la discusión en democracia.

Algunos críticos dirán que las posturas de Don Pepe son solamente palabras de un político hábil, pero revisando la historia podemos ver cómo él en vida marchó al ritmo del tambor que pregonaba. Por ejemplo, y como muestra de su civismo, don Pepe abolió el ejército y entregó el poder de forma voluntaria después de dar un golpe de estado.

También se ganó enemigos como el dictador Dominicano Rafael Trujillo Molina, quién molesto por el apoyo que Figueres Ferrer le dio a su oposición, se afirma que este hasta envío asesinos para que lo mataran.

Por eso el legado de don Pepe, incluye su férrea oposición contra el autoritarismo, ya sea el que viene impuesto desde el poder, o aquel ideológico, que promueve ciertas concepciones de la realidad como las únicas posibles y no escucha razones en contra.  

Eso es importante de rescatar en una época donde personas de todo el espectro político, intentan imponer sus visiones de mundo como las únicas posibles, sin dejar a los demás el derecho de elegir lo que estimen más conveniente.

La vía costarricense, esa que nos ha generado progreso a lo interno y elogios por parte de otras naciones, es la del diálogo y tolerancia. El tratar de imponer ideas sin debate, sin importar quién sea el que las promueva, es un insulto a la memoria de todas aquellas personas que durante su vida lucharon por dejarnos un país mejor.

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