El Benemérito de la Patria, Luis Alberto Monge

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El Benemérito de la Patria, Luis Alberto Monge
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 Hoy hace cuatro décadas, se emitió la Proclama Presidencial sobre la Neutralidad Perpetua, Activa y No Armada. Su objetivo fue escudar a Costa Rica de las presiones guerreristas externas e internas. El Poder Judicial la ubicó al par del artículo 12 constitucional, como fundamento de la Estrategia Nacional de Paz. Tres décadas adelante, el Poder Legislativo la elevó a ley de la República, junto con el reconocimiento del Derecho a la Paz y la disposición sobre la enseñanza a la ciudadanía de la Cultura de Paz, fórmula de una convivencia más civilizada. ¿Cuáles son algunos resultados de tan magnánima decisión?

Primero. La Administración de don Luis Alberto desafió a los Estados Unidos y su denominada “doctrina Monroe”, al convocar a los cancilleres de Europa con el fin de agregar factores democráticos a la lucha por la paz y el desarrollo en Centroamérica. Washington despachó enviados especiales a Bonn, Londres, Madrid, París y otras capitales para recordarles que desde 1823 las potencias del Viejo Continente están vedadas de injerirse en las cuestiones del Nuevo Mundo. Costa Rica se sobrepuso al reto e inicio al Diálogo de San José, que fructificó a las tres décadas en el Acuerdo de Asociación entre Centroamérica, la Unión Europea y sus Estados Miembros. ¡Davides han hecho más que Goliates!

Segundo. El Gobierno de Monge el Benemérito, resistió exitosamente las presiones de la potencia hegemónica continental, que pretendía el restablecimiento del ejército en Costa Rica, con la repugnante intención de uncirla a la guerra irregular contra Nicaragua. Desde el Consejo Nacional de Seguridad y la bancada republicana en el Senado, en Washington se abogaba públicamente porque San José reconsiderara la abolición del militarismo. El Presidente Monge solicitó a la Casa Blanca apoyo financiero (744 millones de dólares en cuatro años) y apertura de mercados (por la Iniciativa de la Cuenca del Caribe), pero rechazó categóricamente la voracidad belicista. Gracias a la Providencia, en dos semanas los costarricenses celebraremos 75 años de vivir positivamente sin fuerzas armadas: ¡La idea más poderosa aportada por nuestra democracia a la humanidad!

Tercero. La Proclama Presidencial de Neutralidad fue uno de los argumentos invocados por los parlamentarios nórdicos que promovieron el Premio Nobel de la Paz concedido al pueblo de Costa Rica, recogido en su nombre por  el Presidente de la República. Cinco años consecutivos se presentó la candidatura de nuestro pueblo. En 1984, 1985, 1986 y 1987 decía la candidatura: “Proponemos que el Premio Nobel de la Paz se conceda al Pueblo de Costa Rica, debido a la prioridad que ha dado a su sistema de salud y a la ausencia de gastos militares. Es un país especial. El Ejército fue abolido en 1949. Desde 1983 ha declarado oficialmente su condición de Estado neutral y existe una propuesta para incluirla en la Constitución y en una ley la neutralidad permanente. En forma imponente, ha logrado mantener su condición neutral, no militarista, a pesar de los disturbios que se dan actualmente en Centroamérica y la presión de otros países”.

Ciertamente, Monge el Benemérito salvaguardó a nuestra Patria de la turbulencia fratricida que desangraba a naciones vecinas del istmo. Contrarrestó la malhadada profecía de la guerrillera transcontinental proferida en 1980: “El proceso revolucionario de Centroamérica es una causa única. Los triunfos de uno son los triunfos de otro… Guatemala tendrá su hora. Honduras la suya. Costa Rica también tendrá su hora de gloria. La primera nota se escuchó en Nicaragua”. Del San Juan y el Sapoá no pasaron: ¡Vivan siempre el trabajo y la paz!

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