Educación desigual en Costa Rica     

Panorama Digital
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Educación desigual en Costa Rica     
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La crisis por la que pasa nuestro país sobre la educación, es una realidad más allá de la pandemia y el llamado apagón de la educación.

Desde hace mucho años, se nota la diferencia en la forma y los contenidos educativos recibidos en las distintas zonas del país. Los centros educativos del gran área metropolitana, por ejemplo, presentan más privilegios comparados con una escuela unidocente rural, la cual a veces ni cuenta con los privilegios de la tecnología. Ni apoyos especiales con estudiantes que lo requieren.

Por eso es injusto que al final unifiquen y estandaricen las pruebas de evaluación sin considerar esas realidades, ni estar seguros de que en todo el país se cumplieron los requisitos y el tiempo para un solo tipo de examen. Llámese de bachillerato, Faro o cualquiera que ignore las desventajas entre  instituciones.

Por otro lado, se sabe que las escuelas y colegios privados, sí plantean programas muy fuertes en tema de idiomas, deporte, tecnologia y otros apoyos, y a la hora de tener que presentar exámenes especiales como los antes mencionados, cuentan con profesores que los pueden preparar. El privilegio principal es porque son familias que económicamente pueden pagar por una buena calidad de educación.

Al final del camino, ésos jovenes pueden acceder a mejores puestos de trabajo, dada su buena preparación, o bien pueden seguir estudiando en universidades privadas para mantener su desarrollo adacadémico, si es que no desean ingresar a universiadades estatales.

Por otro lado es alentador y de alegría saber que se eliminaron las pruebas Faro, o similares, desde todo punto de vista, eran injustas para todos. No sólo por lo ingrato del mundo de la educación virtual el que se vieron sometidos. Esta inesperada experiencia no solo tuvo muchos baches para preparar a los estudiantes, sino que también el coste emocional que esto implicó, en detrimento de los estudiantes y de un sistema educativo en decadencia, realmente, no se puede aceptar tanta ingratitud para los niños y jóvenes.