Convocatoria de la democracia: La cuarta función del Estado que garantiza la legitimidad electoral

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Convocatoria de la democracia: La cuarta función del Estado que garantiza la legitimidad electoral
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El  pasado primero de octubre del año 2025, con la declaratoria oficial del Tribunal Supremo de Elecciones, TSE, una vez más, se convoca a la ciudadanía a elecciones presidenciales y de diputados. Esta convocatoriano es un simple trámite burocrático: es el necesario gesto fundacional de nuestra consolidada democracia; la que, desde 1949, activa el derecho y el deber de elegir. Con esta convocatoria inicia el proceso para que el próximo primero de febrero de 2026, los electores en paz y en absoluta libertad, como ya es tradición, escojamos a nuestros representantes legislativos y gobernantes.

Una vez más, decidiremos nuestro futuro y el de nuestros hijos y nietos en las urnas electorales. Esta convocatoria nos recuerda que la democracia costarricense se sostiene en alternancia y responsabilidad compartida entre el Tribunal Supremo de Elecciones, los aspirantes electorales, pero también y de manera importantísima con la participación directa y comprometida de la ciudadanía.

La convocatoria afirma algo esencial: en Costa Rica: la función electoral es fundamental para la República. Ese diseño, ejemplar en la región, garantiza neutralidad, independencia y confianza. Por más de siete décadas, esta arquitectura jurídica y participación cívicahan permitido procesos limpios, confiables, transiciones pacíficas y una cultura del voto libre, universal y secreto. Se renueva así un nuevo proceso electoral que combina pluralismo, financiamiento mixto, paridad con alternancia de género y un padrón confiable al servicio del valor superior: la legitimidad.

Esta convocatoria también habla para el mundo. En América Latina, donde la institucionalidad a menudo sufre graves tensiones, Costa Rica ofrece un referente: elecciones periódicas, reglas claras, un árbitro independiente y seguro. El mensaje es claro: la democracia costarricense tiene un procedimiento confiable hecho costumbre y junto a la participación de la ciudadanía en las juntas receptoras de votos, se garantiza la transparencia y el respeto a la voluntad de la mayoría.

Ante esta responsabilidad con el país, la ciudadanía debe responder con cultura cívica y siempre ejemplar. Esto implica informarnos ampliamente, debatir sin descalificar y mucho menos ofender, exigir probidad y todos respetar a la autoridad electoral.

La convocatoria del Tribunal Supremo de Elecciones también nos recuerda, que la democracia es una obra en construcción permanente, donde todos somos corresponsables. Al abrir este nuevo proceso electoral, Costa Rica ratifica su mejor tradición democrática: resolver en paz y libertad lo que en otros lugares se decide con la fuerza. Esta es nuestra fortaleza y nuestro compromiso.

Hagamos lo que nos corresponde: Teniendo a Costa Rica como estrella, para que nos guíe, escuchemos con respeto, comparemos propuestas, participemos y apoyemos con nuestro voto a quienes consideremos los mejores; también ofrezcámonos voluntariamente como fiscalizadores o miembros de juntas y mesas receptoras de votos.

El próximo primero de febrero de 2026, lleguemos a las urnas con la serenidad de quien honra un legado histórico y con la determinación de quien siembra para el futuro.

Convocar es llamar y hoy la democracia, Costa Rica nos convoca a todos a decir presente Costa Rica.

Que nadie decida por nosotros, que nadie se quede al margen de este proceso electoral, la Patria nos necesita a todos. No le fallemos a la Patria, decididamente, vayamos todos a votar

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