Con la polarización perdemos todos

Panorama Digital
Panorama Digital
Con la polarización perdemos todos
Cargando
/

La política es una actividad que siempre ha levantado pasiones, generado debate, conflicto inclusive. Nada nuevo hay en ello. Y no puede ser de otro modo porque en las elecciones solamente hay un ganador. Lo único que vale es la victoria. En la Asamblea Legislativa cuelgan los retratos de los expresidentes, no de los candidatos perdedores…

A pesar de ello, la pelea electoral se mantenía dentro de ciertos límites, se regulaba por pautas no escritas, pero generalmente aceptadas. Una de ellas es que al rival se le combate, duro si es necesario, pero no se le trata como si fuera un enemigo, porque en una democracia hay diversidad de opiniones y pluralismo, por ende, hay espacio para todas las personas y corrientes de pensamiento.  

Por otro lado, la alternancia en el poder es requisito consustancial a la democracia, quienes hoy gobiernan serán oposición mañana. Solo en las dictaduras y en las autocracias el poder se perpetúa en el tiempo. Por eso, en una democracia funcional hay autocontención, respeto por el rival, aceptación de las reglas de juego, del árbitro y de los resultados.

Lamentablemente, hoy estamos en un escenario distinto, de polarización radical y de desprecio institucional. La política se vive en medio de insultos y ofensas personales, donde unos son los buenos y los otros los malos. Ya no somos rivales, sino claros enemigos, merecedores del destierro.

Lo peor de todo es que esa polarización es parte de una estrategia, es un instrumento perverso para captar votos y tomar el poder, sin importar las dañinas consecuencias que puedan derivarse para el tejido social.

En esto tienen culpa los políticos que, por pobreza intelectual, o por mero cálculo electorero, recurren a estas estratagemas. Pero también la tienen quienes aplauden y respaldan esa forma de hacer política, que apela a sentimientos poderosos pero negativos: enojo, odio, frustración, resentimiento, revanchismo…

A pocos días de las próximas elecciones, conviene detenernos en el camino y enmendar la ruta, porque en la polarización perdemos todos. Los costarricenses estamos todos en un mismo barco y compartimos un mismo destino.

Así que a los políticos exijámosles propuestas concretas en lugar de ofensas, gritos y poses, pues ningún insulto ha resuelto nunca un problema nacional. Exijámosles también que nos guíen con el ejemplo, que nos impulsen a sacar lo mejor de cada uno de nosotros, no lo peor, porque solamente así se construye verdaderamente la patria.

Los comentarios están cerrados.