Cada niño es la Costa Rica que somos… y la que soñamos ser
Este 2025, nuestra celebración resuena, llena de significado.
Celebramos 95 años de latir por la niñez,
desde el corazón del Patronato Nacional de la Infancia.
Y hoy, 9 de setiembre, honramos a quienes encarnan el porvenir:
la niñez y adolescencia de Costa Rica.
Desde 1946, este día nos recuerda que sus derechos no son promesas.
Son raíces.
El derecho a la alegría que florece.
El derecho al juego que construye.
Y el derecho a crecer seguros, amados, en familia.
Desde el PANI, el llamado es claro:
Desconecta el celular.
Conecta la mirada. Escucha su mundo.
Respiren el aire libre.
Regala tu presencia.
Porque el afecto no se transmite por Wi-Fi.
La seguridad nace en el abrazo que no se apura.
La confianza, en la conversación sin pantallas.
La alegría, en el tiempo que se comparte de verdad.
La tecnología es una ventana,
pero nunca será el paisaje completo:
el olor a tierra mojada, una risa que estalla,
la presencia viva de una madre, de un padre.
Ser mamá y papá hoy es navegar nuevos mares.
Por eso el Estado, guiado por el PANI, camina a su lado:
como faro, como red, como voz que acompaña.
Recordemos siempre como sociedad:
Cuando un niño crece con amor, Costa Rica florece.
Cada sueño que alcanzan es una semilla que renueva la patria.
Hace 95 años, en el origen del PANI, una idea brilló:
*»Los pueblos deben su grandeza al esmero con que cuidan a sus niños…
porque la infancia es el tesoro de la República,
el material con que se moldea el progreso.»*
Hoy, esas palabras no son un eco.
Son un mandato.
Más de un millón doscientos mil niños y adolescentes
nos miran con esperanza.
Y en sus ojos, no solo vemos el futuro.
Vemos la Costa Rica que, a través de ellos, decidimos ser.
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