¡Apaguemos el mito!

Juramentación del Ministro de Hacienda Elian Villegas por parte del Presidente de la República Carlos Alvarado, Casa Presidencial, 29 Mayo 2020. Foto: Roberto Carlos Sánchez @rosanchezphoto

El ministro de Hacienda, Elian Villegas, afirmó al defender la propuesta de más tributos, como parte de la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que las medidas buscan “extinguir” el desorden en las finanzas públicas y que son como cuando se quema la maleza: provocar el crecimiento de pasto nuevo.
En mi experiencia como empresario azucarero y utilizando el mismo ejemplo de don Elian, me permito contradecirle. Quemar la maleza o los tacotales es una vieja práctica que trae más perjuicios que beneficios.
Si bien es cierto Costa Rica afronta una pandemia terrible, la situación económica es producto de que el Gobierno no tomó las mejores decisiones.
El sector privado es el que ha pagado la factura al reducir jornadas y ver disminuida su planilla, mientras en el Estado no se socan la faja.
Ahora, a las puertas de una negociación con el Fondo Monetario Internacional, la receta vuelve a ser la misma: que el sector privado y que los que menos tienen
carguen con el peso de los ajustes vía la creación de nuevos impuestos.
Esas medidas provocarían un incendio que arrase con todo el sector productivo y genere desigualdad.
Pretender hacer una quema a nivel económico creando un impuesto a las
transacciones bancarias, incrementando el tributo a los bienes inmuebles o
ampliando el gravamen en renta es devastar a las personas más vulnerables, arrasar con la clase media, hundir a las pequeñas y medianas empresas y dejar un terreno erosionado, infértil y poco apetecido para invertir.
Así como nuestros agricultores tienen presente que el suelo ha tardado cientos de años en formarse y por una mala práctica, como es la quema, ese suelo se podría perder en un aguacero, el Gobierno debe entender que la Costa Rica productiva lleva años gestándose y que la única vía posible es enderezar el rumbo, cortar el pasto que no sirve y hacer reverdecer a los sectores productivos con el objetivo que el fruto sea la generación de empleo.
Ya en el pasado, en la administración Carazo, se hizo una quema de proporciones dolorosas que nos dejó una generación rezagada, con poca preparación académica y en condiciones de precarización.
¿Queremos eso de nuevo para Costa Rica?
La respuesta a esa interrogante es un NO categórico.
Desde la Unión Costarricense de Cámaras proponemos al gobierno que reduzca la tramitología, disminuya el precio de la factura eléctrica y facilite el acceso al crédito.
Esas tres medidas provocarían que las empresas generen nuevos puestos de
trabajo que a su vez se traducen en nuevos ingresos para el fisco y así se dinamiza la economía.
En el mismo orden, se debe simplificar el esquema tributario, con tasas bajas, y menos dispersiones. Todo esto facilitaría el pago y el cobro de los impuestos ya existentes derivando en menos informalidad y reduciendo la elusión y evasión fiscal.
Además, es momento oportuno para que de forma decidida se haga una reforma al Estado. Si no cambia el funcionamiento del aparato estatal, seguiremos gastando
recursos sin devolverle a la ciudadanía lo que esta espera.
Señores y señoras del Gobierno no provoquemos una quema de proporciones catastróficas, sino sembremos las semillas que permitan reverdecer familias, empresas y ciudadanos de cara a una Costa Rica próspera.

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