Las mujeres siempre vencen. Las mujeres siempre avanzan
Un hito histórico de enorme trascendencia se ha escrito en Costa Rica. Por primera vez en la historia de nuestro país, los poderes de la República (incluido el electoral) se encuentran bajo la dirección de cuatro mujeres.
No es un hecho circunstancial o simple coincidencia, representa mucho más. En una sociedad que históricamente ha estado marcada por estructuras patriarcales, que cuatro mujeres ocupen simultáneamente las más altas responsabilidades de conducción del Estado constituye un acontecimiento que merece ser reconocido, celebrado y, sobre todo, valorado en su verdadera dimensión.
Las cuatro mujeres que hoy tienen la responsabilidad de dirigir los destinos de los poderes de la República pueden desempeñar un papel extraordinario.
No se trata de que piensen igual, de que compartan las mismas posiciones políticas o de que renuncien a las responsabilidades que constitucionalmente les corresponden. Se trata de que comprendan que, por encima de sus diferencias, existe un interés superior: Costa Rica.
Que sean capaces de reconocerse como mujeres que han llegado a posiciones de enorme responsabilidad, pero también como ciudadanas que tienen ante sí la oportunidad de dejar una huella en la historia nacional. Que entiendan que su mayor contribución no será simplemente haber sido las primeras cuatro mujeres en ocupar simultáneamente esos espacios, sino haber demostrado que desde esas posiciones es posible impulsar una transformación profunda y positiva de nuestra sociedad.
El extraordinario poeta español Miguel Hernández escribió, refiriéndose a la juventud, unos versos que expresan una enorme fuerza y esperanza. Hoy, me atrevo a cambiar las palabras del poeta y dedicárselas a estas cuatro mujeres que tienen en sus manos una responsabilidad histórica:
¡¡¡Las mujeres siempre vencen, las mujeres siempre avanzan.!!
A ustedes, distinguidas señoras presidentes de los cuatro poderes de la República, quisiera decirles: júntense, únanse, dialoguen, construyan acuerdos y trabajen juntas por el bienestar de este país.
Costa Rica las necesita. La sociedad costarricense necesita recuperar la esperanza, necesita un cambio de rumbo y necesita demostrar que todavía somos capaces de construir grandes acuerdos cuando el interés nacional está por encima de cualquier diferencia.
No desaprovechen esta oportunidad histórica. No permitan que las diferencias institucionales, políticas o personales se conviertan en obstáculos para alcanzar objetivos superiores. Demuestren que el ejercicio del poder también puede estar acompañado de generosidad, inteligencia, sensibilidad, firmeza y visión de futuro.
Tienen capacidades suficientes para hacerlo. Tienen la responsabilidad de hacerlo y, sobre todo, tienen la oportunidad de hacerlo. Dentro de algunos años, los libros de historia posiblemente solo recordarán que cuatro mujeres dirigieron simultáneamente los cuatro poderes de la República; quiero pensar que dirán que aquellas cuatro mujeres comprendieron la trascendencia del momento que les correspondió vivir y que, más allá de sus diferencias, tuvieron la grandeza de trabajar juntas para transformar Costa Rica.
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