Más allá del evento: el verdadero reto del deporte nacional

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Más allá del evento: el verdadero reto del deporte nacional
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La decisión de realizar los Juegos Deportivos Nacionales cada dos años abre un debate sobre el rumbo del deporte en Costa Rica. A primera vista, parece positivo: más tiempo de preparación, mejor calidad competitiva y mayor planificación institucional. Sin embargo, el análisis profundo revela que el verdadero problema no es la periodicidad del evento, sino la ausencia de un sistema que sostenga el proceso deportivo entre cada edición.

El deporte no se construye únicamente en competencias finales. Se desarrolla en la constancia, la repetición, el roce competitivo que permite a los atletas mejorar, equivocarse y avanzar. En edades formativas, especialmente, la competencia frecuente es esencial no sólo para el rendimiento físico, sino también para el desarrollo emocional, la disciplina y la permanencia en el sistema deportivo.

Reducir la frecuencia del principal evento nacional sin establecer un calendario competitivo intermedio implica un riesgo claro: la desconexión del atleta con su proceso. Sin objetivos cercanos, sin medición constante, muchos jóvenes pueden perder la motivación o abandonar completamente la práctica deportiva. Esto no sólo afecta el presente, sino que compromete el futuro del alto rendimiento nacional.

Por otro lado, la medida también tiene implicaciones en términos de equidad: los cantones con mayor estructura, recursos y tradición deportiva podrán adaptarse a ciclos largos de preparación. Sin embargo, aquellos con menor desarrollo podrían ver limitada su participación, ampliando brechas territoriales y concentrando aún más el talento en pocas regiones.

Desde la perspectiva institucional, este modelo ofrece ventajas en planificación y control del gasto público. No obstante, también exige una mayor responsabilidad en la supervisión de los procesos y su financiamiento, ya que los períodos más largos pueden generar espacios de ineficiencia o retrasos en la ejecución de infraestructura y programas deportivos.

La solución, entonces, no pasa por rechazar el modelo bienal, sino por completarlo. Es indispensable crear un sistema nacional de competencias que garantice actividad continua: ligas, torneos regionales y mecanismos de clasificación acumulativos que mantengan a los atletas en constante evaluación y desarrollo, así como la supervisión eficiente de las federaciones y asociaciones deportivas, especialmente el manejo de los dineros y las elecciones de puestos.

El deporte requiere procesos, estructura, seguimiento y visión a largo plazo. Convertir los Juegos Nacionales en un evento bienal puede ser una oportunidad para elevar su nivel, pero sólo si se acompaña de una política clara que proteja la base del sistema, el éxito de esta decisión dependerá de la capacidad del país para entender que el verdadero valor del deporte no está únicamente en la competencia final, sino en todo lo que ocurre antes de llegar a ella.     

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