Toma de posesión
Aclaramos con insistencia, de conformidad con el texto expreso del artículo 9 de la Constitución Política, que el Gobierno lo ejerce el Pueblo y tres poderes distintos e independientes. De modo que el acto de “traspaso de poderes” del 8 de mayo en curso, corresponde al Poder Ejecutivo (no al Gobierno).
Esta aclaración es esencial para entender nuestro sistema. El Gobierno descansa en un equilibrio constitucional de frenos y contrapesos, control político y rendición de cuentas, constitucionalidad y legalidad y compromiso general.
Es menester que haya control de constitucionalidad, es indispensable que se dé el control político (fundamentalmente en la Asamblea Legislativa) y es esencial que haya sometimiento a las decisiones judiciales.
Por otro lado, es claro que hay que celebrar con pompa el inicio de un nuevo período constitucional del Poder Ejecutivo, precedido de un torneo electoral en el cual el Tribunal Supremo de Elecciones actuó con gran calidad y honestidad, valentía y adecuación evidente el servicio público que presta.
Una nueva Administración, antecedida por elecciones, es el componente principal de la celebración que denominamos “traspaso de poderes”. Debe ser un motivo de esperanza. Esperanza de que las cosas mejorarán. Para ello es básico que se ejerza el reconocimiento del estado en que se hayan los asuntos concernientes a la Administración Pública (central y descentralizada).
Hay una dura lucha de narcobandas que practican muchos delitos además del narcotráfico, especialmente el homicidio. Ello es tragedia y grave problema nacional de seguridad.
Además, aún se enfrenta un bajón educativo. La educación fue motivo de orgullo nacional (decíamos “más maestros que soldados”), ahora actividad pública venida a menos en la parte general. Reconocemos los esfuerzos del ministro que continúa, pero toda la Administración ha de hacer un gran esfuerzo para mejorar.
En el ámbito de la salud es terrible el mal que se ha llamado “listas de espera”. Hay diversas maneras de enfrentarlo, pero aún no se ven las mejoras esperadas. En los temas económicos, es indudable que el “tipo de cambio” afecta profundamente muchas actividades económicas: el agro, la exportación (de paso el crecimiento de las zonas francas), la actividad de generación de empleo e incluso el turismo. Quedan pendientes polaridades irresueltas en el tema ambiental. Obviamente, faltan otros asuntos, no interesa la lista completa.
Esta carreta pegada en el barro, solo saldrá adelante con la unión nacional y el esfuerzo de todos los costarricenses. Por ello quizás la mayor esperanza se cifra en un ambiente de respeto y cordialidad para que haya espacio para todos los costarricenses.
¿Podemos tener esperanza en que acabarán los mensajes de odio y los ataques masivos a través de subterfugios en las redes sociales y conferencias de prensa?
Quizás sea oportuno empezar por un compromiso de concordia y respeto nacional.
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