Cambio de gobierno
Este 8 de mayo, inicia un nuevo gobierno, encabezado por la nueva Presidente de la República, doña Laura Fernández.
Se cumple un ritual democrático que se mantenido ininterrumpido desde el año 1949. Durante más de 76 años, el país ha sido testigo del cambio de gobierno democrático, en manos de las personas electas por el pueblo. Se trata de una excepción en el mundo que nos enorgullece y que nos compromete como nación. Durante el presente siglo, todos los gobiernos han repetido y completado 8 años. A partir del 2022, aunque con distintas siglas, presenciamos la continuidad del gobierno saliente y una mayoría legislativa a favor de esa continuidad.
En las últimas elecciones, nuestro sistema democrático quedó más fortalecido. A pesar de críticas injustificadas, previas al último proceso electoral, el Tribunal Supremo de Elecciones demostró, una vez más, que sigue representando la más importante garantía de imparcialidad y de sufragio universal. La caída del abstencionismo, demostró también la fortaleza del apoyo mayoritario a nuestro sistema democrático.
Una mayoría de costarricenses han decidido darle continuidad al equipo de gobierno, eligiendo a la Ministra de la Presidencia del gobierno saliente, como la nueva Presidente de la República. Felicidades y los mejores augurios para este nuevo cuatrienio que apenas comienza.
Una mitad de la población apoyó la continuidad gubernamental, mientras la otra mitad se decantó por las propuestas de oposición. Al nuevo Gobierno le corresponderá decidir si quiere gobernar para sus electores o si quiere gobernar para todos los costarricenses, los que apoyaron su propuesta de continuidad del gobierno y los que se decidieron por el cambio.
Por segunda vez en nuestra historia, la Presidencia de la República es asumida por una mujer. Se trata de un hito destacable que refleja la madurez del electorado costarricense. Un electorado que dejó atrás un machismo histórico que relegaba a las mujeres a un segundo plano democrático. Ello simboliza la importancia de la lucha por la igualdad legal que inició el Código Civil a finales del siglo XIX, por la igualdad laboral en las garantías sociales y el Código de Trabajo a inicios de los 40s., por el sufragio universal en 1949 y por una legislación que ha venido reconociendo la igualdad de género en los distintos ámbitos de la vida política, familiar, económica y social, con la reforma del Código de Familia y las diversas leyes de igualdad de las mujeres.
Por primera vez en nuestra historia, las mujeres son mayoría en la Asamblea Legislativa y el mando del Poder Ejecutivo estará, por segunda vez, en manos de una mujer. A partir de este 8 de mayo, tres de los cuatro poderes del Estado, son encabezados por mujeres.
Deseamos éxito a este nuevo Gobierno, esperando que ello se traduzca en mejores condiciones de vida para todos los costarricenses y en el fortalecimiento del Estado Social de Derecho y el régimen de libertades fundamentales.
El país tiene grandes retos:
- Una criminalidad que se ha desbordado, al punto de que estamos entre los países con mayor tasa de homicidios por habitante del mundo. El crimen organizado y el narcotráfico han tomado barrios y territorios que debemos recuperar. La meta se podría resumir en tres logros: que no existan un solo barrio en manos del crimen, que no se exporte un gramo de droga por nuestros puertos y que la tasa de homicidios caiga por debajo de los índices de epidemia. Es decir, que baje de los 10 asesinatos por cada 100.000 habitantes.
- Recuperar la calidad de la educación preescolar, primaria y secundaria. La meta podría resumirse en que mejoremos los calificaciones PISA, en ciencia, en comprensión de lectura y en matemáticas. Al menos, que revirtamos la tendencia negativa de los últimos años, que bajemos la deserción de secundaria y que todo joven tenga derecho real a una educación universitaria o técnica superior.
- Recuperar la Caja Costarricense del Seguro Social. La meta podría resumirse en que la mortalidad infantil vuelva a estar por debajo de los 8 niños por 1.000 nacidos vivos; que las cirugías, las consultas de especialidades y los estudios diagnósticos crezcan el doble de lo que crece la población adulta mayor y que las listas de espera en esos campos se reduzcan a la mitad, sin maquillaje de cifras y sin incentivos perversos.
- Que vuelva a crecer el empleo, que haya más fuentes de trabajo, especialmente para los jóvenes y para los adultos que superan los 50 años. Lo esencial no es que baje el desempleo, sino que las fuentes de trabajo detengan la caída y que vuelvan a crecer junto con la agricultura, el turismo, la industria, la vivienda, la construcción y los servicios.
- Que sigamos siendo ese faro de luz en el continente, ejemplo de democracia y de libertad. La meta podría resumirse en que recuperemos los índices de libertad de expresión, de cultura y de felicidad que tuvimos hace apenas algunos años.
- Que, dentro del respeto a la división de poderes y a la majestad del Derecho, fortalezcamos la fe en las Instituciones de control y que recuperemos los niveles de confianza en el Poder Judicial.
Que la nueva Presidente, pueda hacer realidad el deseo de nuestro primer Jefe de Estado, Juan Mora Fernández, hace casi 200 años: que Costa Rica “sea feliz por la paz, fuerte en la unión y que sus hijos corten cada día una espiga más y lloren una lágrima menos».
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