Recuperar el valor público de nuestra educación

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Recuperar el valor público de nuestra educación
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Cada vez que inicia un nuevo ciclo lectivo en febrero, no solo nuestros niños, niñas y adolescentes van a la escuela también lo hacen las aspiraciones nacionales de una sociedad que históricamente coloco a la educación en el centro de su contrato social, por su alto valor público para generar oportunidades y fortalecer nuestra vida democrática.

 Las principales aspiraciones  nacionales apuntan a  tener un sistema equitativo y de calidad que le permita a todas las personas estudiantes sin distingo de ingresos, lugar de nacimiento, sexo o raza tener una educación que les brinde conocimientos, habilidades, actitudes y valores para tener buenas oportunidades laborales, vivir la vida que desean y ejercer a plenitud una ciudadanía democrática activa cimentada en las capacidades para dialogar, argumentar, respetar las diferencias, proponer soluciones y llegar acuerdos que vayan en beneficio de toda la población, a lo largo y ancho del territorio nacional. Para que estos anhelos se cumplan es necesario cuidar y fortalecer el sistema educativo público al que asisten la mayoría de nuestra niñez y nuestros adolescentes.

El Informe del Estado de la Educación del 2025 señaló que el sistema educativo tiene desafíos claves que atender. El primero desafío, es recuperar la inversión en educación que ha sufrido una fuerte caída en los últimos años, afectando las becas de los estudiantes más pobres y las posibilidades de que los centros educativos mejoren su infraestructura y los ambientes de aprendizaje en las aulas.  El segundo desafío es salir de la grave crisis de aprendizajes que tenemos con estudiantes de 15 años que leen como si estuvieran en tercer grado. O niños que a los 10 años no saben comprender las ideas principales de un texto simple.

El tercer desafío es fortalecer el bienestar docente para contar con maestros y profesores motivados, respetados, apoyados e idóneos en las aulas para que puedan desarrollar bien su trabajo, por ejemplo, aplicar didácticas específicas para la enseñanza de la lectura, la escritura y las matemáticas, indispensables para salir crisis de aprendizajes. Este apoyo a los docentes debe venir del MEP, de las familias y de las universidades.  

El cuarto desafío, es avanzar hacia la creación de un Sistema Nacional de Evaluación Educativa que le ofrezca al país instrumentos de evaluación de calidad sólidos que le digan al país qué saben y qué no saben el estudiantado, información clave para mejorar el trabajo en las aulas y tomar decisiones que permitan una mejora sostenida de resultados educativos.

El quinto desafío, apunta a la necesidad de desarrollar estrategias locales de protección de nuestros centros educativos frente al crimen organizado para que sean espacios seguros y libres de violencia. Una tarea inaplazable que requiere de un esfuerzo articulado entre todas las organizaciones, instituciones locales, municipales y empresariales junto con el MEP. 

La educación siempre fue nuestra mejor herramienta para combatir la pobreza, la violencia y las amenazas a nuestra democracia y nuestra paz. Que este nuevo año lectivo sea una nueva oportunidad para recuperar y devolverle a nuestra educación el valor público que siempre tuvo y para que todos contribuyamos a que las generaciones actuales y futuras que asisten a las aulas tengan la educación que merecen para ser ciudadanos plenos del Siglo XXI.

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