Decisión mayoritaria del pueblo costarricense
Independientemente del resultado de las elecciones del pasado 2 de febrero de 2026, quedó demostrado que el sistema electoral en Costa Rica funciona perfectamente y que el Tribunal Supremo de Elecciones sigue siendo una de las instituciones más emblemáticas del país. Todos los costarricenses, sin distingos políticos, tienen razones suficientes para sentirse orgullosos de esta institución que -al igual que la mayoría de las dependencias públicas- es hija de la Segunda República y que para bien del país sigue vigente en el ordenamiento constitucional, aunque esto incomode a algunas personas.
La voluntad popular fue tajante, dándole la confianza a la propuesta gubernamental para un segundo mandato consecutivo, pero no así para una mayoría calificada en en la Asamblea Legislativa.
Eso significa que el nuevo gobierno tendrá que negociar con la oposición los proyectos que ameriten los 38 votos como mínimo. Por su parte, el Partido Liberación Nacional quedó como la segunda agrupación más votada en estas elecciones. Por tanto, ambas bancadas tendrán que hacer un importante esfuerzo patriótico para demostrar al pueblo costarricense su vocación por el diálogo. Como bien lo dijo Winston Churchil: “Valor es lo que se necesita para levantarse y hablar, pero también es lo se requiere para sentarse y escuchar”.
El nuevo gobierno tendrá que hacer una lectura correcta sobre el mensaje de sus electores pero igualmente importante es considerar en ella, el sentir de la otra parte de los costarricenses, esa que no votó por el oficialimo, la que constituye más de un 50% de la ciudadanía.
La presidente Fernández, su gobierno y su bancada legislativa confiamos que superen como forma de comunicarse las imposiciones, gritos, faltas de respeto, para dar paso a su comprensión y capacidad para concretar el necesario diálogo y la negociación que el país tanto urge, para juntos todos mejorar lo que sea necesario, enfrentar amenazas, asumir retos y aprovechar oportunidades.
De no corregirse el estilo beligerante y esa narrativa descalificante y grotesca -como lo apuntó la Magistrada-Presidente del Tribunal Supremo de Elecciones- el respaldo popular al gobierno podría caerse poco a poco, como suele ocurrir en cualquier parte del mundo cuando la ciudadanía reconoce que las tareas apremiantes no se están atendiendo y haciendo correctamente.
Por el bien del país hacemos nuestros mejores votos para que al próximo gobierno le vaya bien para que ojalá gobierne con altura, con respeto y prudencia.
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