Para recuperar a Costa Rica, debemos nuevamente optar por la justicia y la verdad

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Para recuperar a Costa Rica, debemos nuevamente optar por la justicia y la verdad
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Dicen los sabios que la justicia y la verdad engendran la paz y es que sin ellas, no hay espacio para ella. Cuando hay separación y odios, tampoco puede haber paz. Por esto, de cara a este año electoral y a las elecciones que se avecinan, debemos votar por gobernantes que promuevan la justicia, la verdad y la paz en Costa Rica.

Si todo candidato, sin importar si es a un cargo municipal, la Asamblea Legislativa o la Presidencia de la República, no evidencia en su comportamiento la verdad y la justicia, es muy probable que esa persona tampoco vaya a traernos paz.

La política requiere tener una vocación de servicio, quien ingresa a ella debería de saber, tal y como en su momento lo dijo don Ricardo Jiménez de Oreamuno, que va a perder dinero pues no se ingresa a la política ni a la función pública para salir de pobre, sino para servir a los demás.

Costa Rica ha perdido la paz producto de la chota, la burla, la descalificación del prójimo, olvidándonos que todos somos habitantes de este hermoso país y volviéndonos enemigos los unos de los otros, muchas veces impulsados por aquellos a quienes Costa Rica y su pueblo abrieron las puertas y que no han agradecido. Sin embargo, como pueblo hemos mostrado ser solidarios los unos con los otros cuando más se ha necesitado, sino recordemos las ayudas a los damnificados durante los estragos que hizo el huracán Otto o cualquier otro desastre natural.

Para poder llegar a una paz efectiva, debemos ser justos y actuar defendiendo la verdad. Por ende, debemos aportar cada uno nuestro grano de arena para establecer cortes de justicia y sistemas jurídicos, que tengan como fundamento  fundamental la justicia y a la verdad. Un sistema que tenga como principios estos estratégicos valores, con jueces y funcionarios comprometidos en este sentido, será un sistema que engendrará una adecuada y pacífica convivencia social .

Entonces, la paz no está en la descalificación o las acusaciones infundadas. Quien acusa sin pruebas es altamente probable que esté mintiendo y quién miente, no aporta nada positivo, sino la discordia y el odio. Así como la paz mental no es negociable y en la vida privada, uno aleja a las personas tóxicas, así debemos hacerlo con aquellos que promueven la discordia y la separación entre los habitantes del país.

Para llegar a la verdad y a la justicia, hay que tener una serie de principios y valores y saber pensar. Ahí radica la importancia de conducirnos con la razón y no con las emociones, porque a la verdad y a la justicia se llega con razones y no con emociones. Obras son amores y no buenas razones, pero es muy difícil llegar a las obras si nos dejamos arrastrar únicamente por las emociones.

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