El sistema informático que tiene en jaque nuestros servicios de salud

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El sistema informático que tiene en jaque nuestros servicios de salud
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La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) está atravesando una crisis multidimensional por falta de especialistas, listas de espera e infraestructura insuficiente entre otros factores.  A todo esto, hoy se suma la fallida implementación del sistema informático ERP-SAP. Lo que debía ser un salto hacia la modernización administrativa y financiera ha puesto en jaque la operación de hospitales, farmacias y servicios esenciales, amenazando la salud y la vida de miles de costarricenses.

Desde la entrada en funcionamiento del ERP-SAP, la Caja ha acumulado una deuda histórica con sus proveedores: al 25 de junio, el monto ascendía a $71,7 millones de dólares, cifra que se disparó en apenas tres semanas. Esta deuda ha provocado advertencias de suspensión de servicios por parte de empresas que suministran productos de limpieza e insumos médicos vitales, lo que eleva el riesgo de infecciones hospitalarias y compromete la atención de pacientes en estado crítico.

El problema también afecta a las farmacias de la Caja: según la Auditoría Interna, un 72% de las farmacias analizadas, han reportado riesgo de desabastecimiento de medicamentos debido a fallos del nuevo sistema. El 100% de las farmacias afectadas ha sufrido impactos operativos por cargas erróneas, el 92% realiza procesos manuales de bodega y despacho, y el 89% desconoce las existencias reales. Esta situación deja a los pacientes más vulnerables sin acceso a tratamientos esenciales y genera angustia a quienes dependen de la seguridad social para sobrevivir.

La raíz del problema es la falta de preparación y de capacitación para operar el sistema. En otros países realizan pruebas piloto antes de masificar el uso de un sistema y capacitan a los usuarios; aquí, más de 11 mil funcionarios deben gestionar una plataforma para la que no recibieron formación suficiente. La ausencia de instructores calificados y de un plan de contingencia ha obligado a recurrir a procesos manuales, agravando retrasos y errores en la cadena de suministros y pagos.

Frente a este escenario crítico, la Caja debe actuar con urgencia y responsabilidad. Primero, debe implementar un plan intensivo y personalizado de capacitación, que asegure que todo el personal pueda operar el sistema con eficiencia. Segundo, establecer mecanismos de monitoreo y rendición de cuentas en tiempo real, para identificar y resolver fallos antes de que se conviertan en crisis. Tercero, conformar una mesa técnica de emergencia, con expertos capaces de evaluar los procesos de integración y abastecimiento, señalar los correctivos necesarios, determinar si el ERP-SAP cumple a cabalidad con las necesidades  o si la Caja debe considerar renegociar los términos o, en el peor de los casos, buscar alternativas.

La Caja es el pilar de la salud pública costarricense y no puede estar sujeta a la incompetencia de un sistema que no funciona. Recuperar su eficiencia y confianza es tarea inaplazable. Solo con soluciones responsables, humanas y sostenibles lograremos que la institución vuelva a ser el refugio seguro que la población merece.

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