¿Qué nos está ocurriendo?

Sin duda alguna las últimas encuestas de opinión pública, nos hacen un llamado de atención clave, si el 80 % de los costarricenses desaprueban y están molestos con el gobierno por la corrupción, el alto índice de desempleo y por el rumbo que lleva el país, es una alerta, una luz que se enciende, una señal de que las cosas no andan bien.

Veamos, la mayoría de quienes emitieron un voto válido apostó por el actual gobierno en una especie de voto reacción al bipartidismo tradicional, que no está libre de pecado, pero a la luz del dato sobre la desaprobación a la gestión del gobierno, habría que concluir que no fue una buena decisión; somos un pueblo educado, no podemos ni debemos continuar en la misma línea, debemos sustituir el voto emotivo por el voto racional.

Es hora de un relevo generacional con políticos jóvenes pero honestos y preparados, no más continuismo, no más políticos de carrera o gastados, no al populismo irresponsable de derecha o de izquierda; tenemos valores que los partidos les cierran su participación, hora de democratizar las organizaciones políticas, hora de sanas aperturas, hora de participar a la sociedad civil en la toma de decisiones, hora de pensar y actuar.

Debemos priorizar, la reactivación económica es un imperativo categórico como diría Hegel, esta cambiará para bien pues generará mayor desarrollo económico y menores niveles de desempleo. Esto bajará los niveles de la criminalidad -que va en aumento-. También hay que racionalizar las finanzas públicas; hoy los excesivos gastos corrientes son cargados al pueblo.

Es hora de que los partidos tomen conciencia de su responsabilidad democrática, de que su función es perfeccionar el sistema político, es hora de abandonar fáciles posiciones electorales y se dediquen a transformar las realidades políticas, económicas y sociales en beneficio del mayor número.

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