Los derechos humanos económicos

Oclocracia es un término utilizado para indicar un tipo de gobierno en el cual las masas impensantes son las que gobiernan. Es, para que usted entienda, estimado radioescucha, la antesala del caos, después de ahí sigue la anarquía, donde no hay gobierno de nadie. Es un ciclo político que el historiador Polibio mencionó, hace más de dos siglos, y que sigue siendo tan válido hoy, como lo fuera en aquel momento. Los defensores de los derechos humanos hablan de los derechos de las personas, pero obvian, de manera muy conveniente, los también derechos humanos y fundamentales económicos.

Pregunto ¿Hay un respeto a los derechos humanos cuando a las personas no les alcanza para comprar el diario? ¿Hay un verdadero respeto a los derechos humanos cuando unos viven a las anchas con el dinero de quienes pagamos impuestos y otros no pudieron comprar leche esta quincena, mucho menos carne? ¿Hay un respeto a los derechos humanos, cuando un grupito recibe millones de colones mensuales por concepto de pensiones abusivas? Mientras tanto, un gran grupo de personas reciben pensiones que a duras penas les alcanza para cubrir sus necesidades básicas.

La afrenta contra la mayoría del pueblo es evidente con esas leyes abusivas, entre otras concesiones legales, pero igualmente abusivas, como son las convenciones colectivas de empresas estatales, que gozan de un monopolio. ¿Cree usted que es justo que unos pocos se vean beneficiados a costillas suyas?

Los monopolios en este país han encarecido las cosas de manera completamente injusta, para que unos cuantos se hagan ricos. La última vez que el precio del barril del petróleo estuvo como en la actualidad, el precio del litro de gasolina era de 200 colones, sin embargo, juzgue usted, ahora cuesta 700 colones. ¿A dónde se está yendo ese dinero?

Usted y yo seguimos pagando precios carísimos por los combustibles, y eso se traslada a todo lo demás, porque el petróleo mueve todo, pero fíjese usted, que los sindicatos en una de esas instituciones han negociado a tal nivel, que hasta la fiesta de fin de año se la tenemos que pagar por aparte.

A los supuestos defensores de los derechos humanos se les olvida que no solo hay derechos personalísimos, también los hay económicos, que son tan importantes como los primeros.

Defendamos los derechos humanos, pero todos, no solo los que políticamente suenan mejor.

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