Las cooperativas son la solución de hoy

¿Se ha preguntado usted por qué Costa Rica ha presentado índices de desarrollo superiores a los de otros países vecinos? Quizá esta interrogante tenga múltiples respuestas, pero sin duda una solución dirá que nuestro país, a partir de los años 40 del siglo pasado, encontró fórmulas para mejorar la distribución de la riqueza.

Lo hizo mediante instituciones sólidas como el ICE, la Caja Costarricense del Seguro Social y la banca pública, por citar ejemplos. También lo hizo mejorando oportunidades de educación, vivienda y empleo. Promovió la iniciativa privada y dentro de ella la figura de la cooperativa, como un medio para llevar calidad de vida a las familias.

Mucha de la prosperidad que disfrutaron nuestros abuelos, padres y hoy nosotros y nuestros hijos, se debe a que la sociedad civil tuvo las condiciones para organizarse en cooperativas de caficultores, electrificación, caña, lácteos, transportes, ahorro y crédito y salud, entre otras. Las cooperativas fueron las mejores aliadas del Estado para cubrir con soluciones financieras, agrícolas o energéticas, zonas geográficas donde el Gobierno carecía de alcance.

No podemos olvidar ese imprescindible legado, que dichosamente se prolonga hasta nuestros días. En tiempos de incertidumbre como los que vive actualmente el mundo, las cooperativas se levantan como un faro vigente y de enorme fuerza transformadora, que combina la gestión productiva con la ética y los altos valores humanos.

Las cooperativas son la mejor vía, la solución imperativa que muchas personas demandan. Ciudadanos conscientes que buscan alternativas asociativas, solidarias y emprendedoras, reconocen en el modelo una forma de resolver sus necesidades, sin que el norte sea el lucro o la acumulación, sino su bienestar y el de su familia o amigos. Hablamos de empresas de propiedad colectiva, gobernadas en forma democrática, donde lo que importa es la persona y no su poder económico.

El modelo cooperativo es ahora, más que nunca, la mejor respuesta para combatir el desempleo y potenciar el progreso empresarial. También el transporte, el consumo, la educación, la salud o la vivienda, pueden canalizarse bajo cooperativas de usuarios de estos servicios, que a su vez controlan la organización.

En esta Semana Nacional del Cooperativismo el sector cooperativo envía un mensaje de esperanza y alegría, abriendo sus puertas a miles de ciudadanos que sueñan con el desarrollo sostenible, la innovación, la paz, la equidad y la justicia distributiva, que están en la genética de nuestra patria.

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