La paradoja de los “tolerantes»

En varias ocasiones, varios comentaristas hemos recurrido a una frase célebre de Benito Juárez que expresa que el respeto al derecho ajeno es la paz. Nada se gana insultando ni tomando las creencias de los demás para pisotearlas y pretender que quienes profesan esas creencias vayan a apoyar a quienes los insultan, especialmente cuando abogan por violar la ley.

Así es, el ordenamiento jurídico, como bien dice un querido amigo jurista, debe ser interpretado como un todo. No se puede ir por la vida tomando solo una norma e interpretándola a capricho, pues eso es equivalente a estar en medio de un bosque y decir que solo hay un árbol porque la persona se rehúsa a ver el resto.

La religión ha sido utilizada para controlar masas y subyugar a la población, no solo las religiones actuales sino en el pasado. Se tiende a confundir entre espiritualidad y religión. Actualmente, hay muchos que dicen ser ateos y son más fanáticos que hasta muchos religiosos fundamentalistas, paradójicamente son “porseliateos”, ateos religiosos, porque son prosélitos de su ateísmo, es decir, son evangelistas del ateísmo. Por algo los egipcios decían que la tesis y la antítesis son lo mismo.

El derecho a nacer viene desde los tiempos de Roma y nuestro ordenamiento jurídico lo contempla en el artículo 31 del Código Civil: “La existencia de la persona física principia al nacer viva y se reputa nacida para todo lo que la favorezca desde 300 días antes de su nacimiento. La representación leal del ser en gestación corresponde a quien la ejercería como si hubiera nacido y en caso de imposibilidad o incapacidad suya, a su representación legal”.

La norma es clara, quien lleva al niño en el vientre debe ejercer la representación de este como si fuera ella misma. Aquí no se trata de ese famoso estribillo de “mi cuerpo, mi escogencia”, porque la Ley es clara en determinar que debería ejercerse como si hubiera nacido y el Código Penal castiga el homicidio en su artículo 111.

Sin importar cuál sea el punto de vista ideológico de quienes promueven el aborto por razones no médicas, la Ley es clara, no se puede hacer caso omiso a ella, pues de lo contrario, los funcionarios públicos incurrirían en el delito de prevaricato, por dictar normas o actos contrarios a la Ley.

En derechos humanos existe una frase que establece que, en caso de duda, ha de fallarse en favor de la persona y la libertad, aspectos que van de la mano con el artículo 21 de la Constitución Política el cual determina que la vida humana es inviolable. los estudiantes de sociología de cierta universidad estatal deberían entender que también a ellos aplica el respeto al ordenamiento jurídico y el respeto al derecho ajeno.

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