La corona de adviento

La corona o guirnalda de Adviento (palabra de origen latín que significa venida), es el primer anuncio de la Navidad.

Es una tradición cristiana que simboliza el tiempo de cuatro semanas, en que los fieles se preparan para celebrar la recordación del nacimiento del niño Jesús en Belén.

La corona de adviento encuentra sus raíces en las costumbres paganas pre-cristianas de los germanos (Alemania), quienes durante el frío y la oscuridad de diciembre en el invierno del hesmiferio norte, colectaban coronas de ramas verdes y encendían fuegos para calentarse y como señal de esperanza en la venida de la primavera.

Los primeros misioneros cristianos aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas, dándole a la costumbre una connotación religiosa en celebración de los días previos al nacimiento del niño Dios, que comenzó a celebrarse el 25 de diciembre de cada año ocupando el lugar de las saturnales y el Dies Natalis Solis Invicti, Festival del Nacimiento del Sol Inconquistado, festividad romana dedicada al sol y vinculada al solsticio de invierno.

La corona de adviento se hace con follaje verde sobre el que se insertan cuatro velas. Tres velas son violeta y una es rosada. El primer domingo de adviento se enciende la primera vela y cada domingo siguiente una vela mas hasta llegar a la Navidad. Algunas personas acostumbran poner una quinta vela, más grande y de color blanco, que se enciende el propio día de Navidad y simboliza pureza y tiempo de júbilo.

La simbología original es bastante universal y primitiva, como dijimos relacionada con la muerte y renacimiento del sol en invierno. El círculo como símbolo del tiempo reflejado en el ciclo de las estaciones; las ramas, significando la persistencia de la vida a través del elemento vegetal y al Sol como origen y fuente de la vida mediante la luz de las velas.

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