El dinero y la felicidad

El dinero es un instrumento interesante, porque difícilmente logra hacer feliz a quien lo tiene y tampoco a quien no lo tiene.

Conocí a una persona tan pobre que lo único que tenía era dinero y conocí a otra persona tan rica que lo único que le faltaba era dinero.

No obstante, es mejor ser infeliz con dinero que infeliz sin dinero. Y es mejor ser feliz con dinero que feliz sin dinero. Y es mejor ser feliz sin dinero que infeliz sin dinero.

El dinero solo puede hacer feliz a quien antes de obtenerlo ya disfrutaba de la felicidad.

Si no eres feliz con lo que tienes hoy tampoco lo serás mañana cuando seas el rey o la reina del mundo.

Para que el dinero nos dé paz y prosperidad debemos evitar el apego y la ambición, y en su lugar contribuir al bienestar de los demás, de esta manera hacemos crecer la abundancia.

¿Qué es primero… la felicidad o el dinero? Primero aprende a ser feliz y después ponte hacer dinero y serás rico dos veces.

El dinero mal habido no depara paz y por consiguiente no hace feliz a nadie, a no ser que tengamos algunas de las características de un psicópata.

No hay mayor riqueza que la felicidad y la fórmula para alcanzarla es: Practicar las virtudes + Relaciones sociales de calidad + Inteligencia emocional + Paz en el hogar + Paz en el trabajo + Honestidad por parte de quienes gobiernan la nación + Paz y seguridad a nivel nacional. Y si además de eso tienes dinero sano, será fenomenal.

No hay mejor camino que aquel que nos conduce por el sendero de la felicidad.

¿Qué se gana con ser feliz? Se gana paz, libertad, salud, amor, bienestar, prosperidad, y además, podemos obtener todo lo que nos proponemos, pues quien es feliz ya alcanzó la meta más importante del ser humano, y por tanto, las demás metas serán más fáciles de obtener.

En conclusión, es posible ser feliz con dinero y también sin dinero, solo depende de la actitud con que actuemos en el escenario de la vida.

La felicidad permanente es posible si practicamos un estilo de vida en torno a las virtudes, porque sin virtudes no hay felicidad.

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