Basta de dejar a los jóvenes andar por la libre

Los discursos actuales sobre libertad e igualdad, han provocado, desgraciadamente, que los jóvenes confundan su aplicación, que olviden los límites y que enreden, por ejemplo, libertad con libertinaje.

Tanto se ha hablado de los derechos de los niños y adolescentes, que muchos de ellos olvidaron que a la par de cada derecho existe una obligación. También es importante, recalcarles que el derecho individual termina donde comienza el derecho de los demás. Deben saber que la colectividad es fundamental, recientemente, algunos optaron por cerrar portones de las instituciones donde estudian, aduciendo que era necesario manifestarse y hacerse escuchar, pero con ello, violentaron el derecho de una gran mayoría a recibir clases, a educarse.

Yo insto con gran vehemencia, a los padres a retomar su obligación y deber de disciplinar, de educar, de guiar y orientar a sus hijos. Ustedes son los responsables absolutos de la crianza y el desarrollo social de los niños y adolescentes, no lo son ni la televisión, ni la escuela, ni el colegio, ni el grupito de amigos que ellos tienen.  No se vale que, a su vista y paciencia, los menores anden por la libre, haciendo lo que quieran.

Se equivocan si creen que con el pasar de los años, las cosas han cambiado.  NO, a ustedes nadie les ha quitado la responsabilidad, esa obligación está establecida en el Código de Niñez y Adolescencia.

Estudiar es un derecho, pero el Código antes mencionado establece una serie de obligaciones que vienen inherentes a él: asistir regularmente a clases, respetar y obedecer a sus profesores y superiores y cumplir las disposiciones legales y reglamentarias del sistema, son apenas algunas de ellas.

También es deber de cada estudiante, participar activamente en el proceso educativo, cumpliendo con los requisitos académicos y disciplinarios, aprovechando las oportunidades que se le ofrezcan, es decir, al colegio se va a estudiar no a deambular por los pasillos ni perder el tiempo. La estancia de cada estudiante en el aula, le cuesta al país y es también un gran esfuerzo que se hace en el seno de cada familia.

El Código de la Niñez y Adolescencia especifica que los menores tienen derecho a recibir disciplina y orientación de parte de sus padres o encargados, así como del personal de los centros educativos, sin que haya castigo corporal ni trato humillante, pero en muchos hogares e instituciones se han ido al extremo y han permitido a los muchachos que hagan lo que quieran, y al final, son ellos mismos, nuestros hijos, quienes salen perjudicados. Porque no tienen una guía, no conocen un norte y en estas circunstancias, los tropiezos son más grandes y dolorosos.

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