Una verdadera política al servicio de todos

Panorama Digital
Una verdadera política al servicio de todos
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Con preocupación, pero lamentablemente cada vez con menos sorpresa, el país recibe noticias de acusaciones sobre supuestos hechos de corrupción en la función pública. De confirmarse, esto sería realmente grave, afectando la institucionalidad y nuestra democracia.

En momentos en que el país transita por caminos de pobreza, desempleo, un alto déficit fiscal, y otras problemáticas, este tipo de noticias rompen la confianza de la ciudadanía y ensombrecen el panorama de nuestra sociedad.

No se vale que algunos quieran aprovecharse de los recursos públicos para beneficio personal. Las autoridades correspondientes, a la vez, deben esclarecer todos estos sucesos que nos han golpeado en los últimos meses, pues tampoco se vale una justicia que no sea pronta ni cumplida. Nuestro país merece soluciones para las grandes problemáticas que lo afectan.

Sin embargo, en plena campaña electoral, debemos evitar caer en la frustración, la desconfianza o el desánimo que nos impida creer en un sistema sólido, por medio del cual se ha construido nuestra Costa Rica. La responsabilidad es mayúscula de frente a un proceso que se vive en plena pandemia y ante situaciones que requieren soluciones inmediatas. Debemos caminar en la esperanza y dar pasos sólidos que nos permitan construir en lugar de destruir.

Para lograr este objetivo fundamental, es imprescindible una verdadera política al servicio de todos, motivados por la reciente celebración del Bicentenario. Nuestra nación requiere caminar por una senda que devuelva tranquilidad a la sociedad, confianza, los mejores valores y las posibilidades que tuvimos en otros tiempos para el surgimiento y un verdadero desarrollo cimentado sobre las garantías sociales, la justicia y paz social.

Ya decía el Papa Francisco en su Encíclica Fratelli tutti: “Una gran nobleza es ser capaz de desatar procesos cuyos frutos serán recogidos por otros, con la esperanza puesta en las fuerzas secretas del bien que se siembra. La buena política une al amor la esperanza, la confianza en las reservas de bien que hay en el corazón del pueblo, a pesar de todo”.

No permitamos que algunos nos roben la esperanza de una sana política. No caigamos presa del pesimismo, la negatividad y el derrotismo. No dejemos que la democracia se la repartan entre pocos ni que intereses individuales afecten el bienestar de todo un país. Entre todos podemos ser parte de una buena política, pensada para el bien común y el servicio honesto que enaltece a quienes le sirven.

La política está creada para el bien; esto no podemos olvidarlo. Contribuyamos todos a enaltecer la política con el fin de que se trabaje por los más altos intereses de Costa Rica. Consolidemos nuestro sistema democrático poniendo lo mejor de cada uno, privilegiando el bien común y la fraternidad.

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