Un mensaje para la reflexión La prudencia moral de las actuaciones Del funcionario público

La reflexión ética y las decisiones morales de los nuevos jerarcas del Gobierno de la República deben orientar la prudencia y el razonamiento de las actuaciones de los funcionarios públicos, para tornarlas lúcidas y transparentes en sus alcances y consecuencias.

Su trabajo cotidiano, a todo nivel de la estructura administrativa, tanto los jerarcas superiores como las jefaturas subordinadas, es la promesa ejemplarizante que también orientará la conducta personal y comunitaria de la sociedad costarricense.

Sin este fulgor que abraza y anima las actividades de la gestión pública, toda labor se constituye en una seca nomenclatura de rígidas normas que delatarían una tendencia a la esterilidad moral. Pues la verdadera dimensión de ese estado íntimo, profundo, para gobernarse a sí mismo, y gobernar a nuestra sociedad, se fundamenta es la reflexión ética y la convivencia moral que hará brillar la praxis del servicio público.

Desde el primer día, se requiere de los dirigentes la manifestación de buenas costumbres y ejemplaridad que vayan más allá de los simples coeficientes calculados que tienen relación con los estilos de dirección, liderazgo y comunicación. La sola convivencia administrativa carente de moral no basta; no se puede forjar un país de calidad si no existe la prudencia, el compromiso, la seriedad, la honradez, el respeto y el entusiasmo suficientes para forjar la vocación del amor a la Patria.

Debemos tener presente que la moral se construye en cada instante de la vida. Se encuentra en la trascendencia de nuestras actuaciones: tal es la fuerza de la armonía al ejercer con libertad la función púbica. Es la voluntad para ejercer el libre albedrío con dignidad, prudencia y rectitud.

Al modelar la vida de nuestra sociedad, el dirigente debe saber que sus actuaciones trascienden, afectan a otros, y por ello, debe saber interpretar los acontecimientos de su conducta personal, para ser proclive a mejorar la conciencia moral de la ciudadanía costarricense.

 

 

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