¡Que nadie se quede atrás!

Panorama Digital
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¡Que nadie se quede atrás!
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Este 2022 ha sido un año de cambios, para muchos es volver a empezar. Desde mayo contamos con un nuevo Gobierno de la República, una nueva conformación de diputados en la Asamblea Legislativa, los cuales caminan tratando de marcar líneas políticas post pandemia para mejorar las condiciones del país, pero, ¿Qué se podría lograr por activar la economía, retomar la salud colectiva, la educación, el trabajo, si antes, cada individuo y cada familia no se agrupa, se une en amor y la fe y en la vivencia de sus más especiales valores?

Estamos ya entrando a los dos últimos meses del año 2022, prontos a vivir el mes festivo de diciembre, sin duda alguna la mayoría esperamos reunirnos de una forma presencial y diferente.

 El comercio está empezando a parecerse al de antes, ya hay fiestas, aglomeraciones, pero al volver a estar juntos como antes, se corre el riego que muchos vuelvan a estar solos.  Es necesario que la solidaridad que floreció en la crisis, la preocupación por la colectividad, por cuidar el cinco, por cuidar la salud  la sigamos practicando pensando en todos, en los más pobres, en los más ancianos, en los más niños, en los que están hospitalizados.

Dicen que los lobos caminan en manada, el líder camina muchas veces atrás dejando a los más vulnerables primero y así se asegura que nadie se queda atrás y así vemos como muchas otras especies creadas se cuidan entre sí. 

El reto de Costa Rica, es buscar la nueva normalidad sin que nadie se quede atrás y pensar que muchas personas perdieron seres queridos, están sin trabajo, se vieron afectados en la salud o en su educación y no deberíamos empezar a salir de la crisis sin dar la mano a los que necesitan.

Si este fin de año podes ayudar alguien  a darle de comer y beber hace lo, si ves un extranjero en necesidad ayúdalo,  si tenés ropa disponible asegúrate de que alguien se vista, si conoces un enfermo visítalo o  si sabes de alguien que está en la cárcel, llévale un mensaje de esperanza y restauración.

Es muy posible que para muchos la pandemia haya sido una terrible crisis, pero en el fondo nos hizo más humanos y solidarios, no debemos olvidar lo vivido.  Por esto, a más de dos años de haberse anunciado al mundo la aparición de tal virus, apliquemos lo aprendido y como supervivientes hagamos que las bendiciones de Dios fluyan de nuestras manos aquí en la tierra.

No le dejemos al gobierno toda la tarea, demos cada uno algo de lo que tengamos, ¡Especialmente el mejor abrazo!